Me pregunto

Honestamente, a diferencia de la gran mayoría de los que están maravillados por la reciente transferencia de Neymar da Silva Santos Júnior, mejor conocido como Neymar Jr., como ahora reza su nombre en la parte superior de la camiseta de su nuevo equipo, el Paris ...

Pablo Carrillo

Pablo Carrillo

La neurona

Honestamente, a diferencia de la gran mayoría de los que están maravillados por la reciente transferencia de Neymar da Silva Santos Júnior, mejor conocido como Neymar Jr., como ahora reza su nombre en la parte superior de la camiseta de su nuevo equipo, el Paris Saint-Germain, considero que se está perdiendo la esencia del deporte y, como consecuencia, la esencia de la inteligencia humana.

Por supuesto que muchos de ustedes pensarán al leer estas líneas que soy un romántico del deporte, y que el amor a la camiseta, la pasión por el sólo hecho de poder participar en la práctica deportiva, es cosa del pasado, sin embargo, honestamente, me parece que las cifras que hoy se manejan en el ámbito deportivo son totalmente fuera de la realidad.

El mundo, escuchaba decir a una señora muy articulada en una disquisición coloquial, necesita otras cosas, otros ejemplos, otros valores, pues hoy quizá la juventud considere a Neymar Jr. como un prototipo a seguir, más allá de lo que pueda representar en torno a su nivel intelectual, a sus principios, incluso, si usted me lo permite, a lo que sus actos y comportamiento representan.

Vivimos un mundo materialista, apartado de los valores que realmente enaltecen al ser humano, más allá de lo que pueda valer o ganar una persona.

Quizá para mí es mucho más valioso como persona un científico que gana la milésima parte que el futbolista brasileño, o quizá un músico que llena su espíritu al tomar con todo cariño su instrumento y comience a tocar bellas notas.

Me parece que lo de Neymar Jr. no aporta a la escala de valores que deseamos para las generaciones subsecuentes, más aún ante la repercusión mediática que el asunto ha tenido y tendrá en los medios de comunicación tradicionales y digitales.

La naturaleza humana parece hoy calificar a sus congéneres únicamente por la cantidad de dinero que pueda amasar, sin importar los medios de los que se ha valido para ello, sin considerar realmente los valores humanos que esa persona tenga, me parece que la compra-venta más costosa en la historia del deporte no abona mucho en ese sentido.

Ojalá que la historia de Neymar Jr. termine bien, pues, por lo pronto, me parece que el deporte toca fondo, más allá de ser una nota para la historia, pues nada puede estar más apartado de los valores intrínsecos del deporte, mente sana en cuerpo sano, y desde mi perspectiva, el deporte no lo está, y un ser humano sin preparación parece no estar listo para tanto en tan poco tiempo.

Ya veremos…

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