Chivas mexicanas

Sin duda que los títulos en aquellos años dorados de la década de los años cincuenta, pero, sobre todo, el hecho de jugar exclusivamente con jugadores mexicanos ha hecho de las Chivas Rayadas de Guadalajara un fenómeno de popularidad y de lealtad de sus millones de ...

Pablo Carrillo

Pablo Carrillo

La neurona

Sin duda que los títulos en aquellos años dorados de la década de los años cincuenta, pero, sobre todo, el hecho de jugar exclusivamente con jugadores mexicanos ha hecho de las Chivas Rayadas de Guadalajara un fenómeno de popularidad y de lealtad de sus millones de aficionados en nuestro país y también en el vecino país del norte, donde millones de compatriotas y su descendencia han adoptado a este equipo como propio.

A pesar de la soberbia y desatino con el que los actuales directivos se manejan, encabezados por Jorge Vergara y el sencillito Higuera —lo que ha generado mucho disgusto en los fieles aficionados del Rebaño—, debo reconocer que finalmente están logrando llenar su estadio, uno de los más bellos del país, gracias a la estupenda adición de Matías Almeyda, así como la confianza y paciencia que le han tenido.

Sin embargo, la mejor lección de lo acontecido en la Copa Corona MX es que un equipo formado sólo por nacidos en nuestro país es capaz de ser campeón, más aún en las circunstancias actuales en las que nuestro balompié se encuentra, invadido de jugadores foráneos, especialmente sudamericanos –argentinos, en su mayoría– que no merecen la oportunidad que se les ha brindado, y mucho menos obstaculizar el camino a los grandes prospectos, que en muchas de las ocasiones desisten en su intento de convertirse en jugadores de los grandes equipos de nuestro futbol.

Aún más, felicito a las Chivas y a sus directivos, pues, finalmente, parecen haber entendido. Supongo que, gracias a Almeyda, el mejor camino para lograr trascender es desarrollar a los talentos que en su propia cantera existen. Le puedo afirmar que ahí vienen decenas de probables grandes de nuestro balompié. La clave del éxito es evitar cerrar el paso con contrataciones muy onerosas que, por lo general, no rinden lo que de ellos se espera.

No puedo dejar de insistir en que es una aberración que haya equipos que saltan a la cancha con apenas tres jugadores nacionales. Inmediatamente me cuestiono si detrás de esa enorme y desproporcionada cantidad de extranjeros sólo existe el deseo de jugar mejor, de armar un mejor equipo, o si solamente se trata de una consecuencia del muy corrupto medio que internacionalmente se ha distinguido por los dineros que se manejan por fuera, cosa que obviamente en nuestro país, lamentablemente, ha caído como anillo al dedo.

Le puedo afirmar que en cada contratación de jugadores del extranjero, y en especial de Sudamérica, existen una y mil mochadas de dinero que hasta ahora todas las autoridades, las del futbol y las hacendarias, han ignorado.

¡Bravo, Chivas!

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