Acuérdate de Acapulco V

Valoro aquellos días de mi niñez, cuando viajar al bello puerto de Acapulco resultaba toda una expedición, recordando sobre todo al capitán del viaje, mi añorado padre, que a bordo de aquella camioneta Galaxie 500 conducía por la intrincada y angosta carretera, con la ...

Pablo Carrillo

Pablo Carrillo

La neurona

Valoro aquellos días de mi niñez, cuando viajar al bello puerto de Acapulco resultaba toda una expedición, recordando sobre todo al capitán del viaje, mi añorado padre, que a bordo de aquella camioneta Galaxie 500 conducía por la intrincada y angosta carretera, con la inevitable parada en Iguala en la Vaquita Feliz para comer una hamburguesa y de ahí proseguir el largo viaje pasando por el Cañón del Zopilote y más adelante la llegada desde lo alto al hermosísimo Puerto de Acapulco, con la maravillosa Bahía de Santa Lucía como marco.

Era una gozada después de seis o siete horas vislumbrar desde lo alto el mar, los brillos del sol reflejados por las olas de aquel impoluto y fantástico puerto, por cierto, en ese entonces lleno de turistas extranjeros, en su gran mayoría norteamericanos.

En ese lugar donde hoy los extranjeros dejaron de viajar, y los turistas nacionales lo hacemos con demasiada cautela por los lamentables incidentes de todo tipo ahí acontecidos, debo destacar, una vez más, pues pocos lo hacen, el gran beneficio económico y promocional que el reciente Abierto Mexicano de Tenis Telcel ha tenido. Para darles un dato duro, se ha convertido en la segunda semana de mayor derrama económica para ese destino turístico, que en los años cincuenta catapultara el presidente Miguel Alemán Valdés, uno de los grandes visionarios de éste país, que llevó a ese pequeño puerto, básicamente habitado por pescadores, a ser uno de los mejores destinos turísticos del planeta.

En ese lugar donde apenas un día después del torneo tenístico inició el Campeonato Mundial de Tiro, nuevamente atrayendo a los participantes y provocando buenas noticias desde ese tan golpeado sitio, los promotores de la rama turística han comprobado que el deporte es un generador de sinergias positivas cuando las cosas se hacen con tino, trabajo y la debida planeación.

Una vez más, mi más sincera felicitación a todos los responsables de este éxito, para muchos incomprensible, sobre todo para aquellos que, en lugar de invertir en el deporte, hoy le restringen recursos desde las instancias gubernamentales, así como desde la iniciativa privada.

De una vez por todas, señores, el deporte es un vehículo de buenas noticias y ciclos virtuosos, no se equivoquen, una vez más, como lo que acaban de hacer algunos criterios obtusos, cancelando el Campeonato Mundial de Natación, Guadalajara 2017. Le han privado a esa ciudad, y a todo el estado de Jalisco, así como al país, de un evento que, además de ser rentable a pesar de la enorme inversión, pondría muy en alto la alicaída imagen mundial de nuestro país.

Lástima que no lo vean en las altas esferas de la política y la iniciativa privada.

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