Fracaso libertador
No podemos volvernos tan poquiteros cuando se trata de pedir cierto nivel de calidad. No podemos aceptar un falso argumento como el de la competitividad y lo dizque interesante que es nuestro torneo por lo cerrado que resulta, en donde cualquiera puede levantar un ...
No podemos volvernos tan poquiteros cuando se trata de pedir cierto nivel de calidad. No podemos aceptar un falso argumento como el de la competitividad y lo dizque interesante que es nuestro torneo por lo cerrado que resulta, en donde cualquiera puede levantar un trofeo.
Nadie quisiera la disparidad que priva en España, hoy, cosa de tres, o bien en Inglaterra, donde se divide un poquito más el poder, pero tampoco podemos conformarnos con lo que hasta hoy han ofrecido casi todos los equipos del futbol mexicano.
Quien lo celebre no tiene deseos de crecer, al menos, de poner en su justo nivel al futbol mexicano. Y un buen sistema de medición, o quizá el único que tenemos, es la Copa Libertadores, torneo en el que si bien no se han podido coronar los esfuerzos con un campeonato, sí que se ha ganado un lugar de consideración a través de los años. Y si es el único a nivel de clubes, midámonos de manera correcta y sensata: el torneo libertador resultó un verdadero fracaso con exponentes que todos creímos mucho más capaces de lo que finalmente mostraron. Tanto León como Santos se quedaron muy cortos. Uno murió cansado y el otro, sin ideas en el terreno de juego.
No se requiere investigar ni de la participación de un sabio para un buen diagnóstico. Basta con ver lo que ha sucedido con el futbol mexicano en el último año, tanto a nivel de clubes como en Selección Mexicana. Dónde estábamos y dónde estamos hoy. Cuánto retrocedimos. Sí, cada día se vende mejor el futbol mexicano, pero está funcionando como fábrica de sueños, no de realidades.
Muchos responsables, indudablemente: programación, entrenamiento, elección de los que en teoría deberían ser refuerzos del extranjero, pero no funcionan como tal, y un montón de factores que nos tienen con este muy bajo nivel de futbol y pobreza de resultados, y de nada ayudan aquellos que quieren confundir a la gente con falsas teorías de paridad y equidad deportiva.
Y viene el Mundial…
Por lo pronto, la pachanga de la última jornada con más de 11 equipos tratando de arreglar en 90 minutos lo que fueron incapaces de hacer en 1440.
