Fracaso
Una nueva eliminación en cuartos de final ha significado otro fracaso de los Tigres. El equipo más caro del futbol nacional nuevamente se ha quedado lejos de las expectativas creadas cuando arrancó el torneo; en el que era considerado gran favorito para, por lo menos, ...

Juan Carlos Veraza
El deporte por nota
Una nueva eliminación en cuartos de final ha significado otro fracaso de los Tigres. El equipo más caro del futbol nacional nuevamente se ha quedado lejos de las expectativas creadas cuando arrancó el torneo; en el que era considerado gran favorito para, por lo menos, disputar la final.
Es cierto que nuestro campeonato se presta más que otros para encontrar sorpresas, y el que Pumas haya dejado fuera al equipo dirigido por Ricardo Ferretti, sin duda, califica como tal. A pesar de que los Tigres calificaron en sexto lugar, el talento a disposición del Tuca y la experiencia del plantel en las fases finales me hacía pensar que, a pesar del irregular torneo disputado, tenían lo suficiente para meterse a semifinales. Resulta que estaba equivocado.
Aunque en los 180 minutos la Autónoma de Nuevo León generó suficientes ocasiones de peligro para avanzar, la realidad es que fueron incapaces de anotar más goles que el rival y, por ello, observarán el resto de la Liguilla desde la televisión.
Esto no es nuevo, desde hace varios campeonatos los Tigres han mostrado inconsistencia una vez que se llega a la fase final. Sin restarle méritos a lo que ha ocurrido en los últimos años, en los que, además de ganar cuatro títulos, ha calificado a prácticamente todas las liguillas, no se puede olvidar que, para la inversión realizada por la directiva, son más los fracasos que los éxitos en este periodo.
Entiendo que ganar títulos no es labor sencilla y, aunque es la institución más ganadora de 2011 a la fecha, se han quedado lejos de dominar el futbol mexicano, a pesar de haber contado con los mejores planteles del país. Extranjeros muy caros y seleccionados nacionales han engalanado la plantilla del club. Obtener un campeonato cada cuatro torneos no es una cosecha tan rica para el dinero que se ha gastado.
Sé que se habla de la paridad que existe en la Liga MX, pero eso sucede porque los equipos ricos no son capaces de dominar como deberían. El sistema de competencia tiene que ver, cuando no tienes la obligación de ser el mejor durante la fase regular, y basta únicamente con colocarse entre los ocho primeros, los equipos más poderosos tienden a sobrellevar las cosas. Pero eso, en mi opinión, no justifica que un equipo como Tigres se conforme con calificar y, a partir de la Liguilla, pretender borrar un torneo mediocre con seis buenas actuaciones.
De nueva cuenta, esa manera de pensar los ha llevado a quedar fuera. Se podría decir que incluso la soberbia ha jugado un papel importante en este nuevo traspié. Al igual que hace seis meses, el no haber calificado, por lo menos entre los cuatro primeros, los llevó a jugar el partido de vuelta de cuartos como visitante y también a una nueva eliminación.
La directiva se ha vuelto complaciente y el técnico entró en una zona de confort al saberse intocable. No existe la presión para obtener los mejores resultados que sí hay en otros equipos que se hacen llamar grandes. El conformismo ha vuelto a hacer su aparición y un nuevo fracaso lo ha acompañado.