Tañidos de oro
En las costas de Bretaña, al noroeste de Francia, en la imaginación de los pescadores ondula, acompañada de un misterio, la leyenda de la ciudad sumergida de Is. En días de tempestad, en las concavidades del océano, dicen, se ve el cabrillear de la aguja de una ...

Arturo Xicoténcatl
El espejo de tinta
En las costas de Bretaña, al nor-oeste de Francia, en la imaginación de los pescadores ondula, acompañada de un misterio, la leyenda de la ciudad sumergida de Is. En días de tempestad, en las concavidades del océano, dicen, se ve el cabrillear de la aguja de una de sus catedrales. Y en días de serenidad, desde el fondo marino brota el sonido del tañido de las campanas. Al igual que la Atlántida, no se conoce el punto exacto de la ubicación de Is, pero su existencia se conserva en el tiempo y el mito. De la lejanía y profundidad del tiempo, a la distancia de poco más de un siglo, se escucha el repicar de campanas de oro con aire de nostalgia. En el podio de los JO de Estocolmo 1912 resuenan las palabras del rey Gustavo V en el instante en que entrega la medalla de oro al piel roja Jim Thorpe, ganador del pentatlón y decatlón: “Señor, usted es el más extraordinario atleta del mundo”. Ideas y épocas. Nacido el 28 de mayo de 1887 en Bellemont, en una cabaña a orillas del río North Canadian, en Oklahoma, Jim Thorpe fue uno de los más notables atletas en la historia del atletismo.
Su grandeza olímpica se apagó un año después de conquistarla. Un periodista del Worcerter Massachussets, aficionado al beisbol, lo identificó como jugador de la novena Rocky Mounts. Jim Thorpe había recibido poco más de 60 dólares y fue desposeído de sus dos medallas. Al igual que otras leyendas como Jesse Owens, por su origen negro y Thorpe por ser descendiente de indio, fue tratado por la sociedad de EU como un paria. Lo estigmatizaron por ser profesional y no ser deportista amateur. En 1982, el COI lo rehabilitó y su nombre se reincorporó en los anales olímpicos. El 16 de septiembre, la Federación Internacional y su afiliada de Suecia descubrieron una placa en el estadio olímpico de Estocolmo “por su contribución destacada a la historia y al desarrollo del atletismo”. Los suecos, creadores de la prueba de decatlón, y la IAAF, rindieron reconocimiento, además, al jabalinista Eric Lemming, oro en los JO de Londres 1908 y Estocolmo 1912.
Lemming es el primer hombre que aparece en la cronología del RM con 62.32 m. Jim Thorpe, que tuvo un hermano gemelo, Charlie, que murió a los ocho años de edad, era descendiente del piel roja Águila Negra. Tras el parto, su madre, al salir de la cabaña, vio un camino lleno de luz; le dio el nombre de WaTho-Huk, Sendero Luminoso. Nunca comprendió por qué fue desposeído de sus medallas. Se afirma que, de manera inocente, deseó pagar los 60 dólares que recibió a cambio de recuperar los dos oros olímpicos. De 1.87 m de estatura y 88 kilos, fue un notable jugador de futbol americano hasta 1940. Alcohólico, murió en la pobreza y el olvido. Falleció pidiendo sus medallas. En su tumba, en Pensilvania, junto a su nombre aparece una leyenda: “Señor, usted es el más extraordinario atleta del mundo”.