Rechazo
No es que se trate del petate del muerto, pero la ley Rodchénkov en término de justicia difícilmente se podrá aplicar en todos los países y en todos los deportes. Esta ley acaso represente la injerencia o intromisión de un gobierno sobre otro, sobre sus ciudadanos, al ...

Arturo Xicoténcatl
El espejo de tinta
No es que se trate del petate del muerto, pero la ley Rodchénkov en término de justicia difícilmente se podrá aplicar en todos los países y en todos los deportes. Esta ley acaso represente la injerencia o intromisión de un gobierno sobre otro, sobre sus ciudadanos, al través de actos deportivos que concurran en Juegos Olímpicos, Campeonatos Mundiales y juegos regionales como los Panamericanos, no los Asiáticos ni los Africanos, en los que no participan los deportistas de Estados Unidos. Pero en los Panamericanos sí, si es que entra en vigor, al menos ese es el propósito.
La ley Rochénkov, en caso de ser aprobada, y corre veloz en vías de serlo, estipula castigos de 10 años de cárcel o un millón de dólares a todo aquel deportista que haga trampa con el uso de sustancias prohibidas e impida a un estadunidense recibir el premio y las ganancias económicas que se deriven por alcanzar un podio en JO, CM y otros certámenes internacionales de calidad organizados en cualesquier parte del planeta.
Se trata, en esencia, de la manifestación del más fuerte. Señalamos el viernes anterior que nos recordaba la fábula de Hesíodo en Trabajos y Días, en los que el más débil es sometido y humillado a través de la fábula de El halcón y el ruiseñor. Brevemente: un halcón captura con sus curvas uñas a un ruiseñor de abigarrado cuello. A los lamentos del ruiseñor el halcón le dice: “Infeliz, ¿por qué estás chillando? Ahora te tiene uno mucho más fuerte, de esta manera irás por donde yo te lleve, por muy cantor que seas, y te comeré, si quiero, o te soltaré. ¡Insensato quien quiera compararse a los más poderosos! Se priva de la victoria y, además de infamias, sufre dolores”.
Como extensión de la Guerra Fría entre los países anglosajones y Rusia, la proyectada ley va a chocar con muchos otros países, porque Estados Unidos se abroga la decisión de juzgar, calificar y sentenciar como delito un acto deportivo que sucedió fuera de su territorio.
Los castigos por parte del Comité Olímpico Internacional y las Federaciones Deportivas Internacionales se han ido modificando conforme han cambiado el deporte y la sociedad. Se castigaba el dopaje con el fin de proteger la salud del atleta y mantener la competencia en igualdad de circunstancias. En la década de los 80 parecía excesivo que se castigara a un deportista por cuatro años, que es la sanción que preven el COI y algunas FI.
Ahora se pulsa suspensión de por vida y castigos penales y económicos porque la trampa se ha convertido en un fraude económico, ya que priva a un campeón o ganador de podio de ganancias económicas, beneficios comerciales. Doparse no sólo daña la salud, sino que, con el profesionalismo, la trampa, en algunas disciplinas, es un delito; un delito que no está tipificado como tal en todos los países.
Si existe una deficiencia de enfoque y debilidad deportiva ésta se debe a las FI, que son las que regulan técnicamente al deporte. Principalmente las profesionales que se resisten, por razones económicas, sociales y políticas, incluso a aplicar sanciones por dos años a quienes infringen sus propias reglas; ejemplos abundan en el futbol y en el boxeo. Se les cae el espectáculo y truenan como cacahuates las inversiones. Precisamente por esto ya hay un cambio. Ya no son las FI ni las FNacionales las que castigan sino las Comisiones Nacionales Antidopaje, que no escapan de las presiones políticas en países en vías de desarrollo.
La ley como la proyecta EU es una aberración que encontrará rechazo y oposición porque invadiría la legislación de otros países.