Ajedrecistas sin universalidad

Negras juegan y ganan. Tras 26. Dc2? El prodigio iraní Maghsoodloo no percibió que pierde pieza y el juego en su encuentro con el ruso Vlad Fedoseev.

El juego de ajedrez, tan hermoso, tan cruel, tan apasionante, inasible, infinito, y que algunos colocan como antorcha del intelecto humano en el plano deportivo, se desenvuelve en algunos campos, con retraso de enfoques en relación con el deporte olímpico e internacional. De no ser porque leo en una página de prestigio ajedrecístico de Europa, no me ocuparía de una idea que hace más de siglo no era considerada con tintes políticos, éticos, nacionalistas, patrióticos o de patrioterismo y más. Incluso con algo de alarma y desmesura como circuló hace unos días en las redes sociales y algunos medios de comunicación. Durante el reciente match por el Campeonato Mundial que sostuvieron Magnus Carlsen, de Noruega e Ian Nepomniachtchi, de Rusia, se empezó a formar en un vaso de agua un oleaje con la fuerza de Tsunami. La presencia del talento ruso Daniil Dúbov en el equipo de Magnus Carlsen al que se sumó este año el holandés Jorden van Foreest tras su espléndida demostración y victoria en el Torneo Tata Steel de Wijk aan Zee, provocó diversas reacciones, a tal grado que se discute si su presencia es antipatriótica, una falta de ética, ¡debe pedir perdón?, un mercenario o si debió tomar una posición de neutralidad y no auxiliar a Magnus Carlsen. ¡Paparruchas! Los ojos de un gran núcleo de personas ligadas al ajedrez, carecen de la visión de universalidad que da el conocimiento de otros deportes. Son como los que desearían que nunca hubiese existido amistad entre el estadounidense Jesse Owens, atleta de raza negra, y el alemán Lutz Long, de raza blanca. Hay ejemplos de sobra: en 1964 el australiano Murray Rose, plusmarquista y ganador de 4 oros olímpicos fue preparado en UCLA y nadie tildó de falta de ética ni traidor a Estados Unidos al entrenador Peter Dalland. Potencialmente Rose era el favorito para ganar a los estadounidenses en Tokio. Pero no fue a Tokio; esa es otra historia. Tanto Nepo como Dúbov -que han trabajo juntos- han sido preparadores de Carlsen. Lejos de estos y otros argumentos, ayer Nepomniachtchi expresó lo siguiente: “Agradezco a Dúbov porque las posibilidades que tuve de vencer a Carlsen en unas partidas vinieron de ideas de él”. ¿Entonces? Las manadas son como los perros de rancho; ladra uno y el resto sin ver ni saber de qué se trata, ladra con furia y estridente alboroto.

Lección de Fedoseev

Blancas: Parhan Maghsoodloo, Irán, 2,706. Negras: Vladimir Fedoseev, Rusia, 2,704. Bogo-India, A06. R-8, XXVII Torneo Abu Dhabi, EAU, 14–12-2021.

1.Cf3 d5 2.c4 e6 3.d4 Cf6 4.g3 Ab4+ 5.Ad2 La respuesta principal 5...a5 6.Ag2 0–0 7.0–0 dxc4 8.Dc2 b6 9.Td1N en terreno inexplorado.  9...Ab7 10.Ag5 h6 11.Axf6+= Dxf6 12.Dxc4 Tc8 13.Dc2 Cd7 14.a3 Ad6 15.Cc3 Tab8 16.Tac1 De7 17.e4 Con la evidente y fuerte amenaza de e5 17...c6 18.h4 Ac7 19.d5 exd5 20.exd5 Cf6 21.Te1 Df8 22.dxc6 Axc6 23.Df5 Te8 24.Cb5 Txe1+ 25.Cxe1 Ad7 26.Dc2? Maghsoodloo no percibió el serio peligro que generó su última jugada. 26.Dd3 Ae5 27.Cc3². 26...Axg3!µ [26...Axb5 27.Dxc7 Dd8 28.De5 De8 29.Dd4=] 27.fxg3 Axb5–+ 28.Dc7 De8 29.Cc2 Tc8–+ 30.Dxb6 Dd7 31.Af3 Ad3 32.Db3 a4 33.Db6 Txc2 34.Td1 Veamos cómo Vlad resuelve la clavada. 34...Rh8 35.g4 Tc4 36.De3 Txg4+ 37.Rf2 Td4 38.Re1 Td6 39.Df4 De6+ 40.Rf2 Td7 41.Dxa4 Db6+ 42.Rg3 Dxb2 [42...De3 43.Db3 Ce4+ 44.Rh2 Dxf3–+] 43.Da5 Db8+ 44.Rg2 Df4 45.Dc5 Ae4 46.Axe4 Dxe4+ Blancas abandonan. 0–1.

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