Culebrón interminable

La aristocracia de la antigua Grecia creó las competencias deportivas por razones religiosas y la necesidad y distracción del cultivo del cuerpo. Según algunos pensadores, esto permitió el brote de una floración social y, paralela, una degeneración. En el estadio, ...

Arturo Xicoténcatl

Arturo Xicoténcatl

El espejo de tinta

La aristocracia de la antigua Grecia creó las competencias deportivas por razones religiosas y la necesidad y distracción del cultivo del cuerpo. Según algunos pensadores, esto permitió el brote de una floración social y, paralela, una degeneración. En el estadio, la fiesta agonal con atletas y espectadores; afuera, comerciantes, ladrones, prostitutas, charlatanes. Se reunían poetas, filósofos, pintores, políticos. Menandro sintetiza: “Muchedumbre, intrigas, saltimbanquis, juerguistas y ladrones”, y si conociera la época moderna los habría colocado no afuera sino adentro del estadio, como en este culebrón gris, denso, viscoso, resbaladizo, interminable, que se presencia una vez más en el deporte mexicano. Consecuencia del desorden y de que lo que menos importa es el deporte; el propósito central son las ambiciones materiales desmedidas: ego, inmadurez, revanchismo, venganza, intrigas, traiciones, resentimientos.

Algunas federaciones deportivas han olvidado el compromiso que tienen con la sociedad, con los atletas y el país. Los valores hoy están en los bolsillos. Se han olvidado de comunicar el sentido de lucha a los atletas y darle rumbo al deporte. Amparadas en que son asociaciones civiles, ninguna institución deportiva les pide rendición de cuentas económicas ni deportivas. Algunos dirigentes las han convertido en entidades industriales en las que, se simula, son movidas por el deporte. La lenta transformación ha sido para mal.

Cada vez los atletas se encuentran más lejos de la elite internacional. Los presidentes de las FN se reeligen y se mantienen en los puestos mediante la corrupción al través de conseguir votos a cambio de viajes, relaciones, influencias, facilidades económicas. Ambiciones personales y materiales en los que se manejan recursos del gobierno federal con los de firmas comerciales y, con frecuencia, apoyos que reciben de las federaciones internacionales con fines promocionales y de los que no hay transparencia en los dineros.

El atletismo, de nuevo, en el centro del escándalo. Que si hay uno, que si son dos los presidentes de la FMA. Una historia que viene, al menos, de 2007, cuando el Comité Olímpico Mexicano, con Felipe Muñoz Kapamas al frente, reconoció a Eduardo Jiménez como titular de la FMA. Recordemos que fue necesaria la presencia de un enviado de Lamine Diack, entonces titular de la IAAF, para resolver el problema, ¡ay!, que aún no acaba. De alguna manera son polvos de aquellos lodos.

Una idea general: las FN sólo tienen reconocimiento oficial de las FI a las que pertenecen y de los Comités Olímpicos Nacionales. Se considera violación a los principios de una y otra y de la Carta Olímpica la injerencia de órganos de gobierno.

Renace una vieja pugna que llevó a los juzgados a Antonio Lozano, actual titular de la FMA, y del veracruzano y exatleta de 400 m con vallas Israel Benítez, quien ahora reclama la titularidad.

El 25 de junio de 2009, Lozano fue nombrado titular. En marzo de 2010, Benítez pidió transparencia en los dineros. Después, Lozano —quien perdió su libertad unas semanas en diciembre y está en la mira de la Conade— lo sancionó de por vida. Benitez acudió a los tribunales; aquél, encerrado en torre de marfil, desoyó al CAD; éste ganó el juicio en esferas superiores. Sin validez de IAAF ni COM, es titular espurio.

Lo que se ve es la creación artificial de un conflicto, como maniobra política, para terminar de sepultar a Lozano, demolerlo. Despilfarro de energías, en la basura, como es costumbre en países emergentes

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