Lo que mal empieza, mal acaba
A principios de agosto se dio la primera comunicación entre la Federación Mexicana de Futbol y el técnico colombiano Juan Carlos Osorio. Han pasado ocho semanas en donde hay contacto casi todos los días y Osorio sigue dándole vueltas al asunto y no sabe cómo resolver ...

André Marín
La autopsia
A principios de agosto se dio la primera comunicación entre la Federación Mexicana de Futbol y el técnico colombiano Juan Carlos Osorio. Han pasado ocho semanas en donde hay contacto casi todos los días y Osorio sigue dándole vueltas al asunto y no sabe cómo resolver la situación.
No quiero criticarlo antes de llegar a México, pero es indudable que su nombramiento genera una gran polémica.
¿Quién es ese tal Osorio?, me pregunta un mesero.
Y la verdad es que ese tal Osorio es un técnico que tiene muy poco de atractivo para tomar la Selección Nacional.
A la gente no le puede mentir la Federación. Osorio es el elegido porque Bielsa no les tomó la llamada y porque no consiguieron a alguien mejor. Es lo que hay y punto.
Y desde ya su nominación les puedo asegurar que no le gusta a la gente, que esperaba a alguien más mediático o con mayor trayectoria.
Los directivos querían dar un golpe como lo dio Maurer en 1991 trayendo a César Luis Menotti y generando una gran expectativa. Con Osorio no solamente no lo van a lograr, ya no lo lograron.
En un país donde el futbol está tan mal manejado y con tanto interés de por medio, ahora resulta que es poco atractivo tomar al combinado nacional. A los que están aquí no les interesa y a los peces gordos del extranjero no les atrae.
Osorio lleva 47 ruedas de prensa en Brasil, donde ha manejado muy mal las cosas. Un día dice una cosa, al día siguiente dice que todo es mentira y al final comenta que está viviendo un infierno por no saber qué decisión tomar.
Lo que mal empieza, mal acaba. Juan Carlos Osorio es rechazado antes de llegar, no le convence a nadie y difícilmente con él daremos un salto de calidad.
La verdad, esperábamos algo mejor y, sobre todo, mejor manejado.
Twitter: @andremarinpuig