Potro valiente

En Brasil estamos disfrutando del jovencito Neymar, quien a sus 19 años es uno de los mejores prospectos a nivel mundial.

Pablo Carrillo

Pablo Carrillo

La neurona

Uno de los grandes males del futbol nacional es la incredulidad en los jóvenes talentos, no sólo en los jugadores, sino también en los entrenadores nacionales.

En entrevista con Raúl Potro Gutiérrez, el flamante entrenador campeón del Mundo Sub 17, nos decía que gracias al arrojo de los encargados de los representativos nacionales lo mantuvieron en el cargo, aun ante el factor de ser locales.

Honestamente que ante el compromiso de jugar en casa, todo parecía idóneo para llamar a un “nombre”, más que a un hombre como el Potro.

Las cosas se le dieron bien y poco a poco se ganó la confianza de los directivos que se percataron de su autoridad y capacidad.

El feliz resultado usted seguramente lo ha gozado tanto como todo el país. Sin embargo, apenas unos días después se desata una serie de declaraciones que nos dejan en claro el porqué nuestro balompié tarda tanto en avanzar.

Las declaraciones del Tuca Ferretti diciendo que Espericueta se iría a su categoría Sub 17, negándole toda posibilidad de crecer, de aprender de los Tigres del primer equipo, nos dejan perfectamente en claro el gran lastre de desconfianza, miedo, o no sé qué factor, que nos tiene con jóvenes de 23 años debutando, cuando deberían hacerlo a los 17 o 18.

En Brasil estamos disfrutando del futbol del jovencito Neymar, a sus tan sólo 19 años es uno de los mejores prospectos a nivel mundial.

En el futbol internacional, en especial en los países netamente exportadores de talento, los debuts se hacen muy temprano. Uno de los factores que en ello influyen es la urgente necesidad de vender jugadores.

El único equipo que ha entendido muy bien esta lección es el de las Chivas. La compleja situación financiera del conjunto tapatío le ha llevado a vender a un nutrido de jugadores entre los que destacan el Chicharito, Salcido, y el recientemente contratado por el Stuttgart, Maza Rodríguez.

Rápidamente afirmaba el Güero Real que seguramente le darían oportunidad en el primer equipo a los Fierro y Casillas, como los más destacados de esa generación campeona. Supongo que con dos objetivos muy claros: amarrar a los jovencitos a mediano plazo para poder venderlos y evitar el caso de Vela, así como para promoverlos a nivel internacional buscando exportarlos a la brevedad.

Bien decía el Potro que se necesita mucho valor para dar esas oportunidades, no cualquiera se atreve, mucho menos un personaje tan conservador como Ferretti.

Es tiempo de apostar por los jóvenes talentos, no sólo como un buen negocio, más aún como una apuesta inteligente, pues sus evidentes deseos de triunfar les llevarán muy lejos.

Temas: