Ricardo Osorio visita al Azul de sus amores
Surgido de La Máquina, el defensa señala que el Monterrey no deberá confiarse para seguir en el liderato del torneo

CIUDAD DE MÉXICO.
Los recuerdos no pasan en vano para Ricardo Osorio. Parece como si fuera ayer aquel 2 de febrero de 2002 cuando hizo su debut ante el Atlante con el equipo de sus amores, Cruz Azul. Ahora han transcurrido 10 años de la partida de uno de los defensas que serán recordados en La Noria y que, a pesar de que no consiguió campeonatos, el cariño quedará intacto para ese gran defensa que en cada balón que disputaba en las mejores batallas en el Estadio Azul entregaba todo por los colores celestes.
“Son muchas cosas. Nunca me cansaré de repetirlas. Ellos (en Cruz Azul) me dieron la oportunidad de crecer como persona y futbolista, estoy agradecido con Billy Álvarez, por todo lo que me ayudó y aprendí de él, incluso de los utileros, masajistas en ese entonces; la verdad no me gustaría jugar este partido como muchos otros que me ha tocado hacerlo, pero soy leal a la institución que me da de comer, a la que me dio para estar donde estoy. Tener la posibilidad de jugar es única. Es difícil enfrentarlos, yo no quisiera, pero la verdad el trabajo es trabajo y eso lo separamos. Estamos conscientes de que vamos contra un equipo muy bueno, un equipo que debe llevar más puntos de lo que aparenta, pero así es el futbol, debemos estar confiados en tocar, queremos crecer tanto personalmente y como equipo, tenemos que superar esta gran prueba que se presenta este sábado”, comentó Osorio a Excélsior.
El originario de Huajuapan de León, Oaxaca, siempre tendrá como una cuenta pendiente con Cruz Azul la tan anhelada novena estrella que nunca llegó a conseguir como celeste. Osorio disputó, en total cuatro liguillas con La Máquina. Su máximo logro fue haber llegado, en el Clausura 2005, hasta las semifinales.
Después de la salida de Osorio de La Noria, nada ha cambiado en Cruz Azul. Por más jugadores extranjeros que han pasado y una cantera en el olvido, los 18 años de sequía siguen pesando, además de ser una incógnita en un equipo de los llamados cuatro grandes del futbol mexicano, algo que el propio Osorio no se explica.
“Es raro, pero así es el futbol. Muchas veces es complicado. Muchos equipos en otros lugares tienen muchos campeonatos y de repente no hay títulos en mucho tiempo. A veces puede ser un poco de suerte, han pasado finales que, digo, ya estábamos festejando y ¡sorpresa! Tiene grandes jugadores, el plantel es excelente, tiene todo para ser campeón. Así es el futbol, me hubiera gustado haberle dado un título a ese gran equipo, pero ni hablar”, mencionó.
Tras su estancia de cuatro años en Alemania con el Stuttgart, junto a Pável Pardo, el Monterrey fue el equipo que lo cobijó a su regreso de Europa, siendo pieza clave en el título obtenido durante el Apertura 2010 junto a su técnico Víctor Manuel Vucetich y que hasta la fecha, tras un año en el Querétaro, el propio Osorio sigue siendo un pilar en la zaga albiazul. El ahora defensor de Rayados hace un balance de los dos equipos en los que ha estado, tanto en su primera etapa con los regios como ahora en su segundo capítulo.
“Ya solamente quedan cuatro o cinco jugadores que tenía el profe Vuce. Hoy en día son diferentes los dos equipos. Chupete era un jugador que te ponía las pelotas en cualquier momento. Es una pregunta muy complicada. En ese entonces jugabas hasta con los ojos cerrados; hoy vamos entendiéndonos de esa forma para que volvamos a crecer de la misma manera así como lo hicimos. Tenemos mucha dinámica. Antes dependíamos de una pared, porque no teníamos ese desequilibrio de ahora”, señaló.
Con el trabajo hecho por Antonio Mohamed hasta el momento, todo indica que el técnico del Monterrey ha encontrado la manera de hacer jugar a este equipo, reencontrándose con un estilo de juego casi similar al de algunos torneos atrás. La disciplina implementada por el estratega argentino ha generado que cada uno de sus pupilos luche en cada entrenamiento de la semana por ser titular.
“Cada fin de semana te juegas el puesto. Lo más importante es que el profe nos dice que el que no rinda, no juega, y eso al interior del equipo está claro, nadie es titular, y el que juegue tiene que hacerlo de maravilla para que pueda alinear; si no, a la banca. Eso es bueno y sano para el equipo, que nadie se sienta la figura o el jugador clave. Tenemos mucha variedad. Cuando dependes de un solo jugador es más complicado”, concluyó.
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