El verdadero Robo del Siglo: el audaz atraco que dejó absorto al mundo

Con todos los elementos de una historia fantásticas, inspiró numerosas películas, libros y programas de televisión, consolidando su lugar en el folclore del crimen

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Iilustración que captura el dramático momento del audaz atraco al tren en 1963. La imagen muestra a un grupo de hombres abordando un tren nocturno en una zona rural de Inglaterra, destacando la atmósfera tensa y emocionante del famoso Robo del Siglo.
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Hace 61 años, en la madrugada del 8 de agosto de 1963, se llevó a cabo uno de los robos más notorios en la historia del Reino Unido. Este acto audaz, que se ha grabado en la memoria colectiva como "el robo del siglo", ocurrió en el tren postal nocturno que viajaba de Glasgow a Londres, dejando una marca indeleble en la historia del crimen.

El escenario del crimen fue el tren postal nocturno que transportaba dinero y correspondencia de Escocia a Inglaterra. Los perpetradores, un grupo compuesto por 15 hombres liderados por Bruce Reynolds, se apoderaron del tren cerca de la localidad de Bridego Bridge, en Buckinghamshire. El plan era tan ambicioso como meticuloso.

El grupo cortó las líneas de comunicación para aislar el tren del mundo exterior y colocó una luz roja improvisada en las vías, obligando al tren a detenerse. Una vez detenido, los ladrones, disfrazados y armados, abordaron el tren. En el interior, sometieron al maquinista y a los trabajadores postales. Su objetivo principal era el vagón HVP (High-Value Packages), donde se transportaba el dinero.

El Botín y el Plan de Escape

Los ladrones lograron robar 2,631,684 libras esterlinas, una suma equivalente a más de 50 millones de libras en la actualidad. Los sacos de dinero fueron trasladados rápidamente a un camión que esperaba cerca del lugar del asalto. El equipo tenía planeado el robo con tal precisión que todo el operativo tomó solo 30 minutos.

Les falla ‘robo del siglo’ en Centro Joyero y detienen a 11

Después del asalto, los ladrones se escondieron en una granja aislada llamada Leatherslade Farm, donde permanecieron durante varios días. Sin embargo, su plan comenzó a desmoronarse cuando los habitantes locales notaron actividad inusual en la granja, lo que llevó a la policía a descubrir su escondite.

La investigación policial fue extensa y uno de los más grandes operativos de búsqueda de la historia británica. La mayoría de los implicados fueron capturados en cuestión de meses, gracias a una combinación de pistas dejadas en la granja y la cooperación de los informantes.

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Ilustración del robo

Entre los arrestados estaba Ronnie Biggs, quien se convertiría en una de las figuras más famosas del robo. Biggs logró escapar de la prisión poco después de ser condenado y vivió como fugitivo durante décadas, convirtiéndose en una figura casi mítica.

El Legado del Robo

El robo del tren postal es recordado no solo por la magnitud del botín, sino por el impacto cultural que tuvo en el Reino Unido y el mundo. Inspiró numerosas películas, libros y programas de televisión, consolidando su lugar en el folclore del crimen.

Más de seis décadas después, el "robo del siglo" sigue fascinando al público. Este episodio, que destacó tanto por su audacia como por las consecuencias que tuvo para sus autores, nos recuerda el ingenio y la determinación que algunos están dispuestos a emplear en la búsqueda de la riqueza. Con el paso del tiempo, la historia de este robo se ha convertido en una leyenda que perdura en la memoria colectiva, recordándonos la delgada línea entre el crimen y la aventura.

Media humanidad quedó fascinada con la historia y los detalles

Ese delito inspiró miles de historias en la prensa, libros y cine.

Y cómo no…

Tenía todos los elementos de una película de acción: 15 ladrones, un elaborado plan de robo, un monto enorme de dinero sustraído, ni un solo disparo y un posible inocente que murió tras las rejas.

El Royal Mail Train, conformado por 12 vagones, tenía la encomienda de transportar una entrega especial de casi 2.6 millones de libras (equivalentes a 66.04 millones de dólares hoy en día). Se convirtió en el objetivo de un grupo de hombres que había escuchado hablar de la logística interna del tren de correos y la cantidad de dinero que trasladaba.

El hombre que meses atrás les dio el dato y que permanece en el anonimato aseguraba tener familiares en la Oficina General de Correos (GPO, por sus siglas en inglés).

Durante una entrevista con el periódico británico The Guardian en 2008, Bruce Reynolds, uno de los participantes más famosos del asalto (fallecido en febrero de 2013), afirmó que ese delito fue su obra maestra: “Todos tienen un punto de referencia, y para nosotros, ese punto era el robo del edificio Brink en Boston en 1950, que fue el robo más grande en Estados Unidos en aquel tiempo. Queríamos hacer algo tan espectacular como eso”.

Las ambiciones de Reynolds y su pandilla se materializaron cuando, esa madrugada de agosto, el tren se detuvo ante un semáforo en rojo en un lugar conocido como el Cruce de Sears, que previamente había sido manipulado por los asaltantes. Abordaron el tren y sometieron a la tripulación para crear una cadena humana entre los ladrones.

El atraco ocurrió sin disparar una sola bala, puesto que los miembros del servicio postal fueron golpeados con macanas o intimidados inmediatamente.

El conductor del ferrocarril, Jack Mills, resultó gravemente herido debido a que uno de los criminales lo golpeó severamente cuando se negó a dirigir el tren hasta el punto donde se llevaría a cabo la descarga del dinero. Los fuertes golpes propinados a Mills le provocaron traumatismos severos que lo incapacitaron para seguir prestando sus servicios y le causaron la muerte siete años más tarde.

“Todo salió muy bien. El único problema fue el hecho de que Mills fuera golpeado”, afirmó Reynolds, arrepentido, aunque orgulloso del asalto al que llamó su “Capilla Sixtina”.

Una vez que aseguraron 121 sacos de dinero, los 15 hombres (algunos relatos dicen que fueron 16) se trasladaron 27 kilómetros lejos de la escena del crimen y se instalaron en una granja, donde se repartieron el dinero por partes iguales.

Pocos días después, miembros de Scotland Yard iniciaron una exhaustiva investigación para dar con los autores del delito, que no fue desentrañado hasta que un granjero del campo cercano en donde se escondían los ladrones dio aviso a las autoridades de la presencia de los sospechosos.

Aunque la casa estaba deshabitada cuando las fuerzas del orden arribaron, no tardaron mucho en hacer las primeras detenciones gracias a las evidencias encontradas en la granja: huellas digitales en platos sucios y un juego de Monopoly que los ladrones jugaron con billetes reales.

El primer miembro de la banda en ser capturado fue Roger Cordrey, junto con su amigo William Boal, quien le dio refugio en un cuarto que rentaban. Respecto a la participación de Boal en el atraco existen muchas dudas. Algunos afirman que la protección que prestó a Cordrey era desinteresada; sin embargo, las autoridades lo encontraron culpable y fue condenado a prisión por 24 años; murió en 1970.

Otro de los implicados en el robo fue Ronald Biggs, quien logró burlar a la justicia británica: Fue aprehendido cuando tenía 28 años y condenado a 30 años de prisión, pero 15 meses más tarde se fugó de la penitenciaría de Wandsworth para huir a París y cuatro años después a Río de Janeiro. En 2001, Biggs regresó al Reino Unido, donde cumplió ocho años de sentencia, aunque fue liberado por razones humanitarias debido a su avanzada edad y un delicado estado de salud.

Los 14 criminales restantes cumplieron penas de entre cuatro y 16 años de prisión; incluso algunos de ellos nunca pudieron ser identificados. No obstante, el Robo del Siglo sigue presente en la mente de espectadores británicos y de otras partes del mundo.

 

 

«pdg»

 

 

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