¡600 millones de pesos a la chatarra! Así acabó un Ferrari de colección tras choque
La vida está hecha de riesgos, pero exponer un Ferrari único de 30 millones de dólares a una carrera suena a una locura. Chocarlo podía ser el peor escenario y así sucedió.

Poner a competir un coche clásico de 30 millones de dólares podría ser una locura, pero quienes los compran desean verlos aún correr, o mejor aún, conducirlos en una competencia. Ese fue el caso del Ferrari 250 SWB Breadvan, el único existente que sufrió daños millonarios en el circuito francés de Le Mans.
El único ejemplar existente del Ferrari 250 SWB Breadvan compitió el pasado fin de semana en la carrera denominada Le Mans Classic, que usa el tradicional circuito de la mítica carrera anual de 24 Horas, pero como su nombre lo indica reúne vehículos de competencia antiguos.
Ahí, el Cavallino Rampante tuvo dos impactos contra una barrera de protección de neumáticos que dañaron su estructura. El primer golpe perjudicó la puerta del pasajero, mientras que el efecto de ese impacto afectó la parte posterior de este deportivo con la dirección delantera derecha completamente dañada.
El video existente no muestra la totalidad del accidente, solo el momento en que sufre el impacto que, incluso, lo levanta unos metros del asfalto antes de volver a aterrizar.
Reparaciones por 600 millones de pesos
El Ferrari 250 SWB Breadvan es lo que se conoce como un coche irrepetible y único. Su modelo base es un 250 GT SWB y se realizó a petición del conde Giovanni Volpi, apasionado del deporte motor e hijo del Conde Giuseppe Volpi di Misurata, fundador del mítico Festival de Cine de Venecia.
La intención de Volpi era competir contra los Ferrari 250 GTO, un modelo que actualmente está cotizado en más de 60 millones de dólares, un vehículo creado para competir en las categorías GT y carreras de resistencia, luego de que la marca italiana le negara uno de estos modelos.
El Ferrari 250 SWB Breadvan debutó en las 24 Horas de Le Mans de 1962 sin terminar la competencia y fue la creación final del antiguo ingeniero de Ferrari, Giotto Bizzarrini, quien había dejado la casa de Maranello, pero también era el padre del 250 GTO.
Dado que es un vehículo único, las piezas del Ferrari 250 SWB Breadvan son fabricadas a pedido y de forma artesanal, lo que representará un tiempo en el taller antes de que vuelva a salir a la pista para una nueva aventura.
