Mito o realidad: ¿El estrés sube los niveles de azúcar en la sangre? Esto responde la ciencia
El estrés activa la liberación de azúcar extra en la sangre, lo que dificulta el control metabólico y aumenta el riesgo de padecer diabetes

El estrés se origina como una alarma de incendio interna ante un correo urgente o el tráfico. Durante este proceso, se liberan hormonas en el torrente sanguíneo, lo que genera la duda sobre si los niveles de azúcar podrían aumentar debido a las exigencias cotidianas.
Este fenómeno transforma las preocupaciones en un sabotaje metabólico. Aunque se cuide la alimentación, la tensión mantiene el azúcar elevada y actúa como una barrera que impide el control de la salud.

¿El estrés sube los niveles de azúcar en la sangre?
La respuesta es un rotundo sí, aunque el efecto varía según el estado de salud. Ante una amenaza, el cuerpo busca la supervivencia inmediata y vuelca sus reservas de energía en el torrente sanguíneo para poder reaccionar.
El impacto resulta mucho mayor y más acelerado en personas que ya presentan una resistencia previa a la función de la insulina.
Estas son las claves de la reacción física, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y un estudio disponible en Springer Nature:
- Respuesta inmediata: El organismo libera azúcar extra para aportar energía rápida ante una amenaza.
- El estrés físico por quemaduras o enfermedades también dispara los niveles de dulce en la sangre.
- Vulnerabilidad: El golpe es más fuerte si el sistema ya tiene dificultades para usar la insulina.
Situaciones que no parecen emocionales también cuentan. Dormir poco o estar deshidratado se interpreta como una crisis, lo que eleva el azúcar en la sangre mediante una inyección de combustible natural.

¿Cómo altera el estrés los niveles de dulce en la sangre?
Todo inicia en una parte del cerebro llamada amígdala al detectar un problema. Esta envía una señal directa al hígado y a unas glándulas sobre los riñones, ordenando que se produzca azúcar en la sangre sin esperar nada más.
Existen procesos internos que provocan este desajuste. El cortisol, la hormona del estrés, impide que los músculos aprovechen esa energía, dejándola libre en la sangre mientras el páncreas batalla para responder.
Así funciona el proceso, según un estudio de la revista Cureus:
- Orden cerebral: El cerebro le avisa al hígado que fabrique azúcar en la sangre nueva con rapidez.
- Bloqueo en el cuerpo: El cortisol impide que los músculos usen ese combustible sobrante.
- Freno a la insulina: Las hormonas del estrés hacen que al páncreas le cueste más soltar insulina.
El hígado fabrica este combustible incluso desde otras fuentes. Esto es peligroso si se está sentado en una oficina, ya que esa energía no se quema y se acumula de forma muy dañina.

¿Cuál es la relación del estrés con la diabetes?
La relación va en ambos sentidos: el estrés empuja hacia la diabetes y la enfermedad genera más angustia. Esta tensión desgasta la capacidad del cuerpo para usar la insulina y favorece que se junte la grasa más peligrosa.
El cortisol actúa como el enemigo principal de la insulina. Esta hormona cambia las "cerraduras" de las células para que la energía no entre, provocando que el azúcar en la sangre se amontone en las venas.
Así se relaciona el estrés con la diabetes, según la Federación Mexicana de Diabetes (FMD):
- Riesgo doble: El estrés por el trabajo durante mucho tiempo aumenta el riesgo de padecer diabetes tipo 2.
- Círculo vicioso: Recibir el diagnóstico genera angustia, lo que a su vez sube más el azúcar en la sangre.
- Malos hábitos: La ansiedad hace que se coma de más o que se deje de hacer ejercicio.

¿Cómo manejar el estrés para proteger el cuerpo?
No se pueden borrar los problemas, pero sí cambiar cómo reacciona el cuerpo. La clave es quemar esa energía nerviosa y enseñar al sistema a apagar la alarma con pasos sencillos.
Hacer ejercicio es la herramienta más poderosa porque imita la respuesta de huida. Al caminar, se usa el azúcar en la sangre que el estrés soltó, permitiendo que las hormonas vuelvan a la normalidad.
Estas son estrategias que recomiendan los CDC y MedlinePlus:
- Moverse: El ejercicio consume el azúcar extra y quita la tensión de los músculos.
- Dormir bien: Descansar entre 7 y 9 horas ayuda a que el cuerpo use mejor la insulina.
- Desconectarse: Evitar noticias negativas reduce la sensación de peligro en el cerebro.
- Poner límites: Aprender a decir "no" protege tu tiempo y tu salud mental.
No se debe olvidar lo importante que es platicar con alguien. Hablar con amigos ayuda al cerebro a sentirse seguro. Calmar la mente es una medicina real para mantener la sangre saludable.
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