¿Existe un vínculo entre la obesidad y el vitíligo? Esto dicen los expertos del IPN
Investigaciones en México analizan si la obesidad pudiera ser un factor de riesgo para el vitíligo y cómo influye en la salud emocional de los pacientes.

El vitíligo es una enfermedad que afecta la piel y aunque su causa exacta sigue siendo un misterio, investigadores mexicanos buscan encontrar si existe un vínculo entre la obesidad y esta enfermedad autoinmune.
Comprender esta posible relación no solo ayudaría a prevenir nuevos casos, sino también a diseñar tratamientos más completos que aborden tanto la salud física como el bienestar emocional de los pacientes.
¿Qué es el vitíligo?
El vitíligo es un trastorno cutáneo que provoca la aparición de manchas blancas en distintas zonas del cuerpo debido a la pérdida de melanocitos, las células responsables de producir melanina, el pigmento que da color a la piel.
Según la Clínica Universidad de Navarra, afecta aproximadamente al 1% de la población mundial y puede presentarse a cualquier edad, aunque es más frecuente entre los 10 y 30 años.
Aunque se desconoce la causa exacta de su aparición, la mayoría de los especialistas coinciden en que se trata de una enfermedad autoinmune, es decir, el sistema inmunitario ataca por error a las propias células de pigmento.
Factores como el estrés, los traumatismos o quemaduras solares pueden actuar como desencadenantes en personas con predisposición genética.
También se ha observado que, en algunos casos, el vitíligo se presenta junto a otras enfermedades autoinmunes como la diabetes tipo 1, la enfermedad de Addison, la anemia perniciosa y trastornos de la tiroides.

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¿Cómo podría influir la obesidad en el desarrollo del vitíligo?
Recientemente, investigadores de la Escuela Superior de Medicina del Instituto Politécnico Nacional (IPN), en colaboración con especialistas del Centro Dermatológico "Dr. Ladislao de la Pascua" de la Secretaría de Salud, han explorado un posible vínculo entre la obesidad y el vitíligo.
El doctor Ismael Vásquez Moctezuma, responsable del estudio, explicó que se observó una tendencia en mujeres con obesidad abdominal —es decir, con acumulación de grasa en la zona del abdomen— a presentar un mayor riesgo de desarrollar vitíligo.
La hipótesis del equipo plantea que el exceso de grasa visceral puede alterar el metabolismo y favorecer un estado de inflamación crónica de bajo grado, conocido como meta-inflamación.
Esta inflamación constante podría alterar el sistema inmunológico, favoreciendo respuestas autoinmunes que atacarían a los melanocitos y contribuirían al desarrollo del vitíligo.
Mayo Clinic señala que la obesidad no solo está relacionada con enfermedades metabólicas como la diabetes o la hipertensión, sino que también provoca desequilibrios hormonales e inflamación persistente en el organismo.
Dichas condiciones que podrían interactuar con enfermedades autoinmunes como el vitíligo. Aunque la relación aún está en estudio, los hallazgos apuntan a que mantener un peso saludable podría ayudar a reducir el riesgo.

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Impacto emocional del vitíligo y su relación con la obesidad
Además de los aspectos físicos, el vitíligo tiene un fuerte impacto psicológico en quienes lo padecen, señaló la maestra en Ciencias y psicóloga clínica Ana María Balboa Verduzco, también integrante del equipo del IPN.
Balboa, explicó que muchas personas con vitíligo experimentan baja autoestima, ansiedad y altos niveles de estrés, especialmente cuando las manchas aparecen en zonas visibles del cuerpo como el rostro o las manos.
El estrés emocional puede agravar el vitíligo, ya que contribuye al desequilibrio del sistema inmunitario, expuso la experta.
Por ello, los tratamientos dermatológicos aplicados por la doctora Martha Morales Sánchez, miembro de la investigación, se han complementado con terapia cognitivo-conductual y técnicas de regulación emocional.
De acuerdo con lo mencionado en el artículo del IPN, dichos tratamientos cuentan con resultados positivos tanto en la estabilización de la enfermedad como en la calidad de vida de los pacientes.
Balboa Verduzco subrayó que, en algunos casos, la ansiedad y la baja autoestima pueden desencadenar conductas como la alimentación compulsiva, lo que favorece la aparición de obesidad central.
Esta, a su vez, podría incrementar la inflamación y facilitar la aparición de nuevas manchas de vitíligo, generando un círculo difícil de romper.
“Por eso recomendamos a quienes presentan las primeras señales de vitíligo buscar apoyo psicológico temprano. La regulación emocional, la reestructuración cognitiva y la asertividad son herramientas clave para frenar el avance del padecimiento y enfrentar su impacto emocional”, señaló.

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Perspectivas futuras de la investigación
El doctor Vásquez Moctezuma recalcó que el vitíligo debe abordarse desde una perspectiva multidisciplinaria que incluya dermatología, psicología y nutrición.
Además, adelantó que en futuras fases del proyecto se implementará un sistema de inteligencia artificial capaz de analizar imágenes de la piel para realizar diagnósticos tempranos y ofrecer tratamientos más personalizados y oportunos.
Aunque aún no existe evidencia definitiva que confirme que la obesidad cause vitíligo, los hallazgos preliminares sugieren que el exceso de grasa abdominal podría contribuir a su aparición o empeoramiento.
Mantener un peso saludable, cuidar la alimentación, realizar actividad física y buscar apoyo psicológico cuando sea necesario son medidas que pueden ayudar tanto a prevenir la obesidad como a mejorar el manejo del vitíligo.
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