Topar con un muro

Ayer mismo salió Jesús Seade a aclarar que el impeachment no será factor contra la ratificación del T-MEC, luego de que el Presidente de EU pusiera en duda su discusión en el Senado. Pero también están China, Francia, Alemania y un largo etcétera de frentes que le ayuden a la victimización que, junto al odio, parece ser la única línea discursiva que conoce

Yuriria Sierra

Yuriria Sierra

Nudo gordiano

Un muro podría salvar a Donald Trump. Y ni siquiera uno que deba ser construido ni para el que requiere presupuesto. Se trata de los obstáculos que, poco a poco, construyen una enorme barrera, un muro  —ah, ironías — que aparece en toda negociación. ¿Qué ofrecerán los demócratas para que la destitución del republicano no se atore en el Senado? ¿Cuál será el trato con el partido de Trump? Porque sabemos que sin problema el impeachment pasará en la Cámara de Representantes, pues los demócratas —los progres y los más conservadores— apoyan la moción impulsada por Nancy Pelosi, pero es en el Senado, donde los republicanos son mayoría, donde el tema podría, incluso, llevarse meses y meses de proceso.

Me lo explicó Gabriel Guerra en Imagen Radio: “Puede ser un proceso larguísimo, muy complicado y que podría terminar, sí, en la destitución de Trump, aunque es altamente improbable, pero que seguramente va a ser el motor y la dinámica, y también el color de la campaña política 2020 (...) No hay un límite —de tiempo— legal; evidentemente, los demócratas procurarán que esto proceda relativamente rápido, aunque no tan rápido como para que llegue a votación al senado. Primero: inicia la investigación, si los comités respectivos en la Cámara baja encuentran que hay lugar para que la investigación proceda, se le puede someter a una primera votación para ver si se va a juicio. Si pierde esa votación Trump, el asunto va al Senado. Y ahí sí, va en forma de un juicio con alegatos de ambas partes, quienes piden su remoción y de quienes lo defienden, como sucedió con Bill Clinton. Y es en el Senado donde finalmente se vota (...) Es un proceso muy largo, no hay plazos legales ni un procedimiento formalmente establecido para ver quién tiene que cumplir con qué pasos y en qué periodo de tiempo (...) Va a ser también, en buena parte, un circo político que le va a servir a Trump para movilizar a su base...”.

Es justo aquí donde se contiene el entusiasmo: ¿qué hará Trump para usar esto a su favor? Se libró de sanciones con la trama rusa. Y le hemos visto hacer lo mismo una y otra vez: cada que enfrenta un escándalo, apunta sus dardos y dirige sus ataques al objetivo elegido como una estrategia para alimentar a esa base que no lo ha abandonado. A pesar de la difusión de la transcripción, el Presidente no se inmutó más allá de su tradicional frase “¡cacería de brujas!”, incluso se dio el tiempo de usar el discurso demócrata respecto a la “crisis fabricada”. Más allá de los deseos, de tirios y troyanos en todo el mundo, no hay por ahora nada que indique que en un futuro cercano veamos a Trump salir de la Casa Blanca con dirección a la prisión. Lo que sí hay es expectativa por la manera en que se conducirá mientras esto se resuelve. 

Ayer mismo salió Jesús Seade a aclarar que el impeachment no será factor contra la ratificación del T-MEC, luego de que el Presidente de EU pusiera en duda su discusión en el Senado. Pero también están China, Francia, Alemania y un largo etcétera de frentes que le ayuden a la victimización que, junto al odio, parece ser la única línea discursiva que conoce. Que el único muro que se levante, sea el que detenga su reelección, no el que frene el proceso y mucho menos uno que se construya en la frontera.

ADDENDUM

¿Y cómo debemos entender que, desde Rusia, Nicolás Maduro le diga a Trump que es momento de mejorar su relación, de dialogar?

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