La ciudad que nos dejan

Cuerpos desmembrados sobre una de las avenidas más importantes de la capital. A unos cuantos pasos de un centro comercial sumamente concurrido, donde a su vez converge el Tren Suburbano y sus miles de visitantes mexiquenses que hacen su cotidiano en la ciudad. El mensaje ...

Yuriria Sierra

Yuriria Sierra

Nudo gordiano

Cuerpos desmembrados sobre una de las avenidas más importantes de la capital. A unos cuantos pasos de un centro comercial sumamente concurrido, donde a su vez converge el Tren Suburbano y sus miles de visitantes mexiquenses que hacen su cotidiano en la ciudad. El mensaje tenía una intención, no sólo fue dirigido a los miembros de los cárteles que pelean territorio. También querían decirles a los ciudadanos que el narcotráfico, sus células y su operación están aquí, en estas calles que por tanto tiempo se resistieron a un modus operandi que se veía a distancia. Tal vez era cuestión de tiempo. Y ante la negación de las autoridades, la realidad, otra vez, nos rebasó.

De las detenciones de narcomenudistas pasamos a las balaceras. De Tepito, a las colonias Roma y Condesa. De la delegación Cuauhtémoc, a Tláhuac. Y de las balaceras, a los cuerpos descuartizados y a las narcomantas. La Ciudad de México dejó de ser territorio de consumo, ya es una plaza que se pelean grupos criminales.

Lo que en su momento se contaba de Tamaulipas, Sinaloa, Guerrero, Michoacán, Chihuahua, Baja California, Colima o Nayarit, lo comenzamos a contar también de la capital del país. Previo a su salida del Palacio del Ayuntamiento, Miguel Ángel Mancera reiteraba, a pesar de los hechos, que el narcotráfico no operaba en ninguna de las demarcaciones. Dicho esto, con todo y el operativo donde fue abatido El Ojos, líder del Cártel de Tláhuac. Pero los antecedentes vienen de más atrás. En octubre de 2015, un cuerpo apareció colgado del puente vehicular La Concordia, en Iztapalapa. Junto a él, un narcomensaje dirigido al jefe de Gobierno (lo transcribo tal y como fue hallado): “Aqui le vamos a poner a quienes son los que nos an estado amenasando y an matado gente, estan protegidos por el cano e Israel, comandantes del reclusorio oriente, entre ellos protegen a los internos El Pulca, coyotes, esteban. Internos del oriente traen el control de la droga del penal con apoyo del Eusevio Dulce reyes, recluido en el penal de Chihuahua y suele tener celular en la carcel estatal de Chihuahua...” (sic). Lo firmó Gente Nueva del Avispa.

Y no hemos parado de contar balaceras y muertos. Apenas el martes por la tarde un enfrentamiento en Iztapalapa, cerca de los límites con Tláhuac: un tiroteo que mató a cuatro personas; un tiroteo que se hizo persecución que acabó en 25 personas detenidas; un tiroteo que terminó en el decomiso de armas; un tiroteo que necesitó el despliegue de 300 elementos de Seguridad Pública.

Ni las autoridades federales han querido entrar en polémica, todo se queda en narcomenudeo, lo dijo hace unas semanas el secretario de Gobernación, Alfonso Navarrete: “No estoy hablando de cárteles de la droga. No quisiera yo entrar en esa polémica (de) si existen o no, sino en el resultado, que tiene que ser detención de probables responsables vinculados a organizaciones delictivas (...) Las ejecuciones en la Ciudad de México sí han ido en aumento, y se ha actuado en coordinación con las fuerzas policiales de la propia ciudad, particularmente en Tláhuac, en el desmembramiento de la principal organización criminal dedicada a narcomenudeo y comandada por una persona, cuyo alias era El Ojos…”. Hasta mayo pasado y desde enero, se contaban 123 ejecuciones en la capital, todas vinculadas con grupos criminales. Pero todo se queda en narcomenudeo para las autoridades.

En la capital nadie se hace responsable, ni para dar una declaración al respecto: ayer busqué primero al jefe de Gobierno, José Ramón Amieva, para la emisión de Imagen Noticias, le dijeron a mi equipo que sobre el enfrentamiento en Iztapalapa es la PGJ quien se hace cargo; buscamos entonces al procurador, Edmundo Garrido, y después de varias llamadas y horas de espera, nos comentaron que es Seguridad Pública la encargada y que no harán declaraciones hasta que haya avances en la investigación.

Y mientras eso sucede, la violencia del crimen organizado se acomoda en las calles de la capital. Esta es la ciudad que nos dejan.

ADDENDUM. Eso por no hablar de la ola de asaltos violentos desatada por toda la ciudad y las historias de terror asociadas a la mismos y la todavía más aterradora ausencia de elementos policiacos ahí donde los atracos ocurren, ahora ya incluso, de forma masiva y a plena luz del día.

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