En el hoyo

• Una economía que cae dos cifras no puede siquiera sugerir buena salud.

Yuriria Sierra

Yuriria Sierra

Nudo gordiano

Hace unos días, el Inegi reportó una caída histórica de la economía nacional. La peor cifra desde que se lleva registro: 18.9% en tres meses, correspondientes a abril, mayo y junio pasados, el número es en comparación anual; 17.3%, si se compara trimestre a trimestre. Como se vea, el golpe es durísimo. Una economía que cae dos cifras no puede siquiera sugerir buena salud. Y sí, los efectos de la pandemia agudizaron el panorama, pero lo cierto es que la proyección previa no era nada alentadora.

La actividad comercial y de producción en nuestro país ha tenido los peores meses, para ejemplo, los datos que ya están disponibles de este 2020: entre enero y junio, las exportaciones cayeron casi 20%; la industria automotriz, de las primeras en reiniciar actividades tras la jornada de Sana Distancia, tuvo un golpe de casi 35 por ciento. Las importaciones bajaron al mismo ritmo, 19.5%; las de bienes de consumo, que no incluyen la gasolina, cayeron 21 por ciento.

¿Y Pemex? La paraestatal pensada por el Presidente como la solución a todas las dolencias económicas registró pérdidas de más de 44 mil millones de pesos en el segundo trimestre de este año, que, sumados a los 562 millones que perdió entre enero y marzo, resultan en 608 mil millones de pesos. ¿Qué podrá rescatar al sector energético? ¿Dos Bocas? ¿El decreto que limita la inversión en energías renovables?

“Ya pasó lo peor, funcionó la estrategia, ya nos estamos recuperando (…) Se tocó fondo en abril y mayo (…) Caímos como cayeron todas las economías del mundo…”, respondió Andrés Manuel López Obrador la mañana del 30 de julio ante lo informado por el Inegi. Un mes antes expresó lo mismo, aunque en respuesta a lo revelado por el IMSS sobre la pérdida de empleos durante la jornada de confinamiento por la pandemia: 555 mil en abril, 345 mil en mayo y 70 mil en junio: “Todo indica que ya tocamos fondo y que vamos hacia la superficie, vamos a emerger, vamos a crecer, tenemos elementos para decir que ya pasó lo peor en términos económicos…”, afirmó en aquel entonces en Palacio Nacional. A las cifras por plazas de trabajo perdidas se suma también que el ingreso laboral entre abril y mayo cayó 6.2%, según el Coneval.

Por optimismo presidencial no paramos, sin duda. El tema es que éste no alcanza para mejorar, ya no digamos la realidad, las proyecciones para el resto del año. El Banxico informó que espera que la economía nacional tenga una caída total del 10%, un punto arriba de la estimación anterior; agrega que, para el próximo año, la recuperación será de apenas 2.88%, desde luego, siempre que las decisiones sean las correctas, se enfoquen no a proyectos de nación, sino a objetivos viables.

“Discrepancias en materia económica hubo muchas. Algunas de ellas porque en esta administración se han tomado decisiones de política pública sin el suficiente sustento. Estoy convencido de que toda política económica debe realizarse con base en evidencia, cuando los diversos efectos que ésta pueda tener y libre de todo extremismo, sea ésta de derecha o izquierda…", escribió Carlos Urzúa en su carta de renuncia a la Secretaría de Hacienda en julio de 2019. Ayer, de nuevo alertó en su columna, en El Universal, que el camino de nuestro país se alejó del que siguieron otros países en el mundo ante la pandemia, como EU. Y a esto se le agrega la orden para no ejercer el 75% del gasto público que generó, al menos, 60 mil pérdidas de empleo en una semana, todas de trabajadores de limpieza de distintas dependencias, refiere el exsecretario. Otra vez, decisiones de política pública sin el suficiente sustento; pero dicen que ya tocamos fondo. No han entendido nada.

Temas: