Consecuencia, no victoria

“Hemos calculado que, de acuerdo con el ritmo esperado de la vacunación y la cantidad de personas que sabemos que ya tienen anticuerpos contra covid, a lo mejor entre agosto y septiembre, ya se alcance el punto crítico de la inmunidad de rebaño que es el 75%...”, ...

“Hemos calculado que, de acuerdo con el ritmo esperado de la vacunación y la cantidad de personas que sabemos que ya tienen anticuerpos contra covid, a lo mejor entre agosto y septiembre, ya se alcance el punto crítico de la inmunidad de rebaño que es el 75%...", anunció hace un par de noches Hugo López-Gatell. Y lo expresó como si fuera mérito de una gran estrategia, como si se tratara del efecto esperado del combate a la pandemia o resultado de un trazo quirúrgico producto de evaluaciones y proyecciones; como si México, después de varios meses de seguir al pie de la letra un minucioso camino científico, obtuviera esta “victoria".

Y desde luego que, si esto es cierto, podríamos, en efecto, tener más pronto el control de la emergencia sanitaria. Lo hemos visto en los últimos días con el avance en el semáforo epidemiológico de varios estados del país. Apenas ayer en la CDMX se estimó que para el 7 de junio será posible el regreso a las clases presenciales. La jefa de Gobierno pronosticó que para esas fechas la capital habrá llegado al color verde. Los registros de ingresos hospitalarios y muertes de las últimas semanas lo permitiría. Sin embargo, esa opción, la de la supuesta inmunidad de rebaño que López-Gatell anunció en Palacio Nacional, responde más bien a la falta de protocolos sanitarios y de rigor en las anotaciones de casos y muertes. 

Ya está en el registro lo revelado por el Inegi: la base de al menos 30 mil muertes registradas entre marzo y agosto pasado y que la misma Secretaría de Salud reconoció que debían tomarse como saldo por covid-19. Aunque, aún reconociéndolo, ese número no aparece nunca en los saldos que se dicen cada noche en la conferencia de las 7 de la noche. Y hay más elementos para la suspicacia, lo anotó Enrique Quintana hace un par de semanas en El Financiero: “De acuerdo con un estudio del IMSS presentado la semana pasada, pero que no tuvo demasiada repercusión, es probable que el 33.5% de la población ya haya padecido covid-19 (...) A la fecha, los registros oficiales indican 2.5 millones de casos confirmados. Es decir, hay un factor al menos de 17 veces entre el número de casos reconocidos y los datos que arrojó el estudio del IMSS. O, dicho de otra manera, hay por lo menos 17 casos no reconocidos de covid por cada caso confirmado...”. 

Si este factor es cierto, según la conferencia de anoche, México reporta 2 millones 574 mil 35 contagios; multiplicado por 17, tenemos 43 millones 758 mil 595 contagios totales de covid-19 en nuestro país desde el inicio de la pandemia. Esto representa un 35% del total de mexicanos. O sea, ni así le salen las cuentas a Hugo López-Gatell, estamos por debajo de la mitad de ese 75% para la inmunidad de rebaño que, afirmó, llegaría a más tardar en cuatro meses.

Y el asunto no sólo es si estamos a punto de llegar a ese índice ni si pronto México podrá recobrar su ritmo. El tema es la falta de certeza en estas afirmaciones y que éstas son consecuencia de una pésima estrategia de salud que se ha orquestado desde la secretaría. La vacunación avanza a un ritmo que no concuerda con la cantidad de vacunas que llegan, gracias al trabajo que ha hecho Marcelo Ebrard desde la Cancillería. La SRE, hemos anotado, optó por inyectar diplomacia y garantía a las vacunas ante la falta de estrategia en el interior del país para la contención de los contagios. Lo mismo ocurrió en la CDMX, que ha sido ejemplo de planeación frente a la emergencia sanitaria, Claudia Sheinbaum marcó su línea frente a la política de pocas pruebas que se implementó desde la Ssa. Con la afirmación que hizo López-Gatell, bueno, a ver si al menos así actualizan sus cifras oficiales, porque tras 14 meses no han logrado que coincidan ni sus estimaciones ni sus datos duros.

ADDENDUM

Y, a tres semanas de la elección, hoy se enfrentan los candidatos al gobierno de Chihuahua. El camino luce sin mayor obstáculo para el candidato de Morena, Juan Carlos Loera. Encabeza al menos cinco encuestas. Un escenario que contrasta con las dificultades que ha enfrentado Maru Campos, candidata del PAN. No sólo por su pasado y por sus vínculos con el exgobernador César Duarte, sino por estar cobijada también por el partido que respaldó al gobernador Javier Corral y cuyos resultados no han sido los óptimos. Así que el debate, lejos de una confrontación, será más bien vía para uno de ellos afiance lo que ha sido evidente en estas semana de campaña.

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