Beatriz (escribiendo, cantando, tuiteando...)
Lanzó una canción junto a Tania Libertad con arreglos de Armando Manzanero. Nos lo avisó. No sería, porque jamás ha sido, sólo la esposa de alguien. Por el contrario, Beatriz Gutiérrez Müller ha decidido marcar como nunca una diferencia, y cierta distancia, con la ...
Lanzó una canción junto a Tania Libertad con arreglos de Armando Manzanero. Nos lo avisó. No sería, porque jamás ha sido, sólo la esposa de alguien. Por el contrario, Beatriz Gutiérrez Müller ha decidido marcar como nunca una diferencia, y cierta distancia, con la figura presidencial.
“Estaré para servir a México en todo lo que pueda. En su momento, les platicaré de algunas contribuciones específicas que me gustaría llevar a cabo. De lo que sí estoy segura es de que seguiré siendo profesora universitaria, investigadora y escritora. Y lo más importante: mamá de Jesús Ernesto y esposa de #YaSabesQuien...”, escribió en su Facebook el 15 de julio de 2018. Dos semanas después de la elección. Aquel día ya tenía claro cuál sería su papel una vez que iniciara el sexenio. A casi cinco meses del comienzo de la gestión de López Obrador, hemos visto que ha cumplido su palabra. Nos hemos olvidado del papel de la llamada “Primera Dama” como un figurín de acompañamiento al Presidente. Tras la elección, aseguró que el término se iría al baúl, porque refería clasismo, aseguró que no hay mujeres de primera y de segunda. Días antes de la toma de posesión, se anunció que ella quedaría al frente del Consejo Honorario de la Coordinación de Memoria Histórica y Cultural de México, desde donde ha trazado su propia agenda. Su negativa para estar al frente del DIF —cargo que ocupó la esposa del Presidente por varios sexenios, y cuya tradición se rompió a medias con Angélica Rivera, quien tuvo un cargo honorario sin representación alguna— se justificó en su deseo de tomar un puesto de su interés. Y éste, además, sin sueldo alguno. Los eventos en los que ha tomado la palabra han ido en esa dirección.
“Yo quiero decirles que un libro puede ser un camino para ser mejores personas, mejores mexicanos: la lectura despierta la conciencia y la imaginación; nos invita a reflexionar o a sentir; nos hace gozar, nos hace recordar o llorar...”, dijo en Mocorito, Sonora, cuando acompañó a AMLO a la presentación de la Estrategia Nacional de Lectura.
Existen, a cinco meses de iniciado el nuevo gobierno, constantes especulaciones sobre su influencia en la toma de decisiones del Presidente. Mismas que, honestamente, terminan reproduciendo exactamente el mismo patrón casi misógino que le ha tocado enfrentar a todas las cónyuges de presidentes anteriores. Ella está en lo suyo y eso desconcierta aún más a quienes se niegan a aceptar que el papel de las mujeres en el mundo ha cambiado drástica y afortunadamente. Nada ha hecho que Gutiérrez Müller se salga de la línea que decidió trazarse. En redes sociales, continúa con la interacción y la publicación de los temas que le importan. No hay discursos trabajados ni un equipo de asesores que la obliguen a permanecer dentro de ningún protocolo. Ha sido bastante auténtica y transparente hasta cuando responde agresiones o entra en polémicas, incluso con expresidentes. Entiende el alcance de las redes, eso nadie lo duda. Y las ha padecido ya, casi tanto como los críticos de su esposo, el Presidente. Quizá llegue el día en que a todos en el país nos caiga el veinte que los enfrentamientos y la polarización a nadie benefician.
Beatriz Gutiérrez Müller advirtió que su presencia no sería tradicional. Su figura ha cumplido con su deseo de marcar un cambio en la manera en que se concibe a la esposa del Presidente. Yo lo celebro. Porque no habrá (cuarta o la que sea) transformación posible en México si no pasa primero por la transformación también de nuestra apuesta por las mujeres. Pian pianito, ésta es también una vía para dar un ejemplo de empoderamiento a las miles de mujeres del país que se sienten condenadas a la sombra.
