Niñ@s
Ocurrió en una serie de televisión: los jefes de una familia mamá y papá aparentaban ser el matrimonio perfecto. Él era el partido que las mujeres habrían esperado; ella, la exitosa mujer que, además, conquista con su trato amable. No habría nada que pedirle a esta ...

Yuriria Sierra
Nudo gordiano
Ocurrió en una serie de televisión: los jefes de una familia —mamá y papá— aparentaban ser el matrimonio perfecto. Él era el partido que las mujeres habrían esperado; ella, la exitosa mujer que, además, conquista con su trato amable. No habría nada que pedirle a esta familia, tal vez que aquellos episodios oscuros de violencia vividos entre cuatro paredes, fueran menos frecuentes. Al final, los hijos, que siempre fueron ajenos a la violencia en casa, terminaron por ser agresores en su entorno inmediato. Ahí fue cuando la madre entendió que todo, no importa qué tan oculto haya querido colocar, siempre es percibido por quienes nos ven como su ejemplo a seguir.
Y, ¿si en lugar de una familia habláramos de un país? ¿Y si ese país fuera México? Bajo ese panorama, los niños también tienen algo qué decirnos:
Yucatán: “México nunca se rinde por lo que lucha. Siempre he pensado que México es el mejor lugar para vivir. Si quieres aprender a defenderte y ser independiente, éste es el lugar: México…”.
Estado de México: “A México lo veo muy inseguro, casi no hay trabajo, hay mucha pobreza, este, algunos tienen que salir… Los niños tienen que trabajar para apoyar a sus familias… Hay veces en que si tú sales a la calle te pueden robar, te pueden secuestrar, te pueden asaltar, te pueden quitar tus pertenencias o se pueden meter a tu casa a robar…”.
Oaxaca: “En sí México es muy muy bonito, pero también creo que lo que no ha ayudado mucho son los políticos... para ser uno de los mejores países del mundo…”.
Estado de México: “Me gustaría ya vernos muy bien, muy bonito… Ganar más trabajo en el turno, ganar más dinero… Y ¿qué más? Y ya vamos a tener dinero y en nuestra casa ya nos podríamos quedar…”.
Guerrero: “… no me gusta mucho Chilpancingo… Porque hay muchas maldades y hay muchos problemas, hay muchos rateros, y no hay algo que sea un poquito más bien… Sí me gustan algunos lugares, pero no me gusta porque hay mucha violencia…”.
Estado de México: “Pues yo pienso que México y el Estado de México son muy bonitos, pero el estado y tanto el país son muy inseguros porque hay mucha delincuencia, muchos robos, secuestros”.
Estos son testimonios que ayer transmitimos en Imagen Televisión. Es la manera en que niños de varias partes del país ven a México. Perdón, pero se me rompe el corazón. Así es como niños y niñas miran su entorno. Un diagnóstico profundamente acertado. Son los niños del país que juegan a las escondidas, sobre un terreno que oculta fosas. Son los pequeños que juegan a “las trais”, en un país que está en busca de sus tantos funcionarios acusados de corrupción. Son los niños que juegan a ser lo que se imaginan cuando sean grandes, en un país que les dice que, si tienen suerte, lograrán terminar la secundaria. Son los niños que sueñan con jugar, porque su infancia la deban pasar ayudando en casa, al cuidado de sus demás hermanos o cubriendo horas de trabajo para sostener eso que han aprendido que es un hogar. Son los niños que ensordecen en gritos, con tal de silenciar aquellos otros, los que vienen de la violencia que los rodea.
Pocas cosas tan sintomáticas de un país, como la manera en cómo nos observan los niños, porque ante un juicio tan poco, poco podemos argumentar. Si este juicio es tan doloroso, así de tanto es lo que hemos fallado. Al menos, ellos aún están en la edad de soñar. Al menos nosotros deberíamos tener el juicio para entender lo mucho que podemos hacer, para que esas ganas, ellos, los niños, no las pierdan.