Los votantes de AMLO no están enojados

Me sorprende cuánta tinta se ha vertido en 
identificar a los votantes de AMLO como los que están “más enojados que asustados”. Nos han 
dicho que los votantes están más enojados con el 
PRI y con la situación del país que asustados 
de las políticas económicas que AMLO propone.

Me sorprende esta interpretación porque me parece que calificar de “enojados” a los votantes de AMLO obscurece y minimiza una razón aún más importante y cruda por la que los votantes de AMLO lo apoyan: porque no tienen nada que perder.

Y vivir sin nada que perder no es lo mismo que vivir enojado.

Las decisiones que se toman cuando uno no tiene nada que perder no provienen de la “víscera” o la “tripa”, provienen de un mundo en el que el riesgo no existe. No hay riesgo porque cuando nada se tiene o cuando poco se ha ganado, experimentar, es menos costoso.

Se nos olvida que vivimos en el México en el que muchos han ganado casi nada. Y en el que muchos de los principales indicadores de bienestar económico han permanecido prácticamente sin cambios en la última década.

El poder adquisitivo ha caído cada año desde el 2009 (PPP, Banco Mundial). El salario mínimo es en términos reales más bajo que en 1995 (Índice SMG, Banxico). El porcentaje de personas que no puede adquirir la canasta alimentaria con su salario es mucho mayor de lo que lo era en 2005 (ITLP, Coneval). Podemos seguir…

En este México, no hay enojo, simplemente no hay nada que perder porque en los últimos dos sexenios no ha habido un avance suficientemente significativo por el que valga la pena aferrarse.

El problema no son los votantes de AMLO, sino la poca ambición que tenemos los que hacemos opinión pública, la poca exigencia. Esta poca exigencia nos ha llevado a aceptar como positivo el que México “tenga menos muertes por diarrea”, “menos rezago educativo”, y un punto porcentual (Coneval) “menos de carencia alimentaria en la última década”.

Pero ello, no es nada para los que aún viven en el México de la cruda pobreza urbana, donde la gente no se sube al transporte público nuevo (en específico, al teleférico de Ecatepec) porque “está más caro que el micro” (i.e. camión).

Ellos no están enojados. Ellos simplemente no tienen nada que perder. Si creen que los pobres urbanos deben pensar diferente, anímense a ir a explicarles.

Me parece que los que hacen opinión pública, los que analizan las “motivaciones del elector de AMLO” calificándolos de “fuera de su sano juicio” han caído en la falacia común de juzgar a las partes por el todo. Es decir, viendo que México ha mejorado en su conjunto (porque sí lo ha hecho), han asumido que las mejoras que han tenido los que se han beneficiado han sido igual en todas las partes, a todos los niveles de ingreso, por igual. Sin embargo, ésa no es la realidad de las 3.9 millones de personas que han caído en pobreza en la última década (2008-2018, Coneval). Si cada uno de esos 3.9 millones de enojados votaran por AMLO, éste ganaría la elección como en un tobogán.

La ceguera de la opinión pública nos aleja no sólo de los votantes de AMLO, sino de las realidades más crudas para las que carecemos de medidas suficientes. En la realidad de los deciles más bajos de ingreso, la crítica a “lo dañino que serían precios de garantía” es irrisoria porque por décadas ellos ya han vivido con ellos: el más nocivo precio de garantía que existe en México es el monopolio que ha creado que la canasta básica tenga un precio 30% superior a lo que sería en competencia.

Si la opinión pública agrupa como los que “no están en su sano juicio” es porque hay un “sano juicio” que probablemente desconocemos y no fomentamos: uno en el que utilicemos toda nuestra tinta en hablar contra los monopolios y no contra los que no entienden economía.

María Antonieta, la reina de Francia cuyas actitudes dieron pie (si bien en parte solamente) al surgimiento de la Revolución Francesa, también veía muy enojada a  la gente del pueblo que, a falta de harina y trigo para preparar pan, fue a encararse con ella.

No justifico todas las políticas de AMLO. Simplemente llamo a que entendamos, con generosidad y apertura, las razones por las cuales AMLO tiene 18 puntos de ventaja sobre Anaya, porque sólo así podremos constituirnos como verdaderos analistas de la situación nacional.

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