La responsabilidad de los morenistas

Sobre recortar el financiamiento de los partidos políticos: para la oposición será la ruina, pues, sin el dinero, muchos caerían en bancarrota; para Morena, la cantidad de presupuesto que se les da a los partidos es un insulto en un país de carencias

Entre algunos círculos se dice que Morena es un peligro para la democracia. Como muestra, se citan varias acciones que, según estos análisis, buscan convertir a Morena en un partido hegemónico. Es decir, un partido que cambie las reglas electorales de forma que se le dificulte a la oposición llegar al poder.

Yo no tengo duda de que algunas facciones dentro de Morena son profundamente antidemocráticas. La llamada “ley Bonilla”, que busca mantener al gobernador de Baja California en el poder aún después de terminado su periodo, es una de ellas. 

Sin embargo, también me parece sensato el que seamos capaces de reconocer que algunas de las propuestas que Morena está planteando sí son adecuadas. Van mis reflexiones.

1. Sobre la revocación de mandato o la propuesta de que el presidente pueda ser removido de su cargo mediante un referéndum. Para la oposición, la medida es plan con maña para que AMLO esté en la boleta de la elección intermedia. Su presencia favorecería enormemente a Morena. Para los morenistas, la medida es muy democrática, pues implica una rendición de cuentas mucho más estricta. Permite que los ciudadanos rechacen a un presidente que no da resultados.

En lo personal, yo estoy de acuerdo con la revocación siempre y cuando el referéndum se haga después de las elecciones intermedias a fin de que no se influya en éstas. Más aún, se debe legislar con detalle qué pasaría en caso de que el Presidente perdiera el referéndum a fin de evitar incertidumbre innecesaria.

2. Sobre la democracia plebiscitaria o la propuesta es que haya consultas cada año para decidir temas sustantivos. Para la oposición, esto ya está regulado. Refieren que al momento se puede tener una consulta cada tres años siempre y cuando la pregunta la apruebe la Suprema Corte. Para los morenistas, lo que se tiene actualmente es muy restrictivo.

En lo personal, concuerdo con que el mecanismo actual es demasiado restringido y me parece iluso pensar que la Suprema Corte de Justicia no tiene una ideología propia. Es por ello que yo estoy de acuerdo con la democracia plebiscitaria siempre y cuando los resultados de la consulta no violen los mandatos de otros Poderes o los derechos humanos básicos. Las consultas son comunes en otros países y gobiernos. Éstas funcionan bien siempre que se realicen de forma democrática y favoreciendo la representatividad de todos. 

3. Sobre la eliminación de la representación proporcional. Para la oposición, permitir la representación proporcional es crítico para mantenerse viva. Si ésta no existiera, por ejemplo, el PRI tendría sólo cinco diputados y Morena tendría 73 por ciento. Para Morena, la representación proporcional es antidemocrática, pues les da voz a quienes en realidad no la tienen.

En lo personal, me parece que eliminar la representación proporcional atenta contra los valores de la democracia. La democracia no es el gobierno de la voz mayoritaria, sino el gobierno de la mayor cantidad posible de voces. La representación proporcional permite ampliar las voces que son escuchadas y por ello es deseable y democrática. En México, sin embargo, sí valdría la pena recortar el número de diputados, repensar la llamada “cláusula de sobrerrepresentación” (Art. 54 constitucional) y demandar democracia partidista en la selección de los diputados.

4. Sobre recortar el financiamiento de los partidos políticos. Para la oposición esto será la ruina, pues muchos partidos sin el dinero caerían en bancarrota debido a sus deudas. Para Morena, la cantidad de dinero que se les da a los partidos es un insulto en un país de carencias.

En lo personal, pienso que la cantidad de dinero que se da a los partidos debe disminuirse muy considerablemente, pero no de la misma forma para todos. Los partidos más grandes deberían reducir su financiamiento más que los pequeños a fin de que haya equidad. Tan sólo recortarles el 50 por ciento a todos los partidos no es adecuado. Para un partido grande como Morena, perder el 50 por ciento de su presupuesto es menos grave que para un partido más pequeño.

Los morenistas tienen hoy el enorme privilegio de contar con el poder de la mayoría absoluta. Con este poder, como con cualquier otro, vienen muchas responsabilidades. Una de ellas es proteger la democracia y sus valores.

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