La consulta no se trata del NAIM, se trata de esto:
Lo estamos leyendo mal. Andrés Manuel López Obrador no pierde-pierde con el resultado de la consulta. La consulta es una movida política y como tal hay que entenderla. Lo deja bien parado en ciertos aspectos, pero vulnerable en otros
Muchos se preguntan por qué AMLO decidió hacer la consulta y dicen que, en el corto plazo, esto parece un “perder-perder” para Morena. Si gana Texcoco, AMLO le habrá dado la espalda a una parte de sus votantes. Si gana Santa Lucía, tendrá que pagar entre 120 y 200 mil millones de pesos en multas y pondrá duda a ciertos inversionistas.
Esta interpretación es cortoplacista y no captura lo que la consulta realmente es: una estrategia política.
La consulta del NAIM no se trata de echar para atrás al aeropuerto. El NAIM es lo de menos. Se trata de mandar dos señales políticas muy claras: validar la consulta como forma de tomar decisiones y demostrarle a “los dueños del dinero” que el jefe ya cambió.
Si gana Texcoco, AMLO gana, y mucho. Con una victoria de Texcoco, AMLO habrá demostrado que, aun con una consulta sesgada, mal organizadas, y criticable metodológicamente, su aparente preferencia (Santa Lucía) puede perder. Esto es lo mejor para AMLO porque sería evidencia contundente de que, con todo y sus bemoles, la consulta es una arena en la que sus contrincantes políticos pueden ganar. Es decir, “perder la consulta” le permitirá a AMLO ganar dos cosas: la legitimidad de que el mexicano quiere participar y la evidencia de que cualquiera que le eche ganas (incluso sus contrincantes) pueden ganar en una consulta.
Esto es un cambio de paradigma en la forma de hacer política en México. Los contrincantes de AMLO estaban acostumbrados a cabildear en corto, en comidas de lujo y en reuniones. La política se hacía en clubs y salones privados. Ahora, la consulta inaugurará una nueva forma de hacer política, una en donde los contrincantes de AMLO tendrán que derrotarlo en el terreno en el que AMLO mejor juega: la política de la calle.
La movida de AMLO es mucho más de largo plazo. Por una razón: con esta consulta AMLO inaugura la política de guerrilla. La consulta es la forma en la que AMLO le dice a sus contrincantes de traje sastre y zapatos caros, que lo deben vencer, sí, y que pueden vencerlo, siempre y cuando se juegue en la selva.
Si pierde Texcoco, AMLO gana también. La consulta habrá sido una señal directa a “los dueños del dinero” (como él los llama) de que a AMLO no le da miedo irse contra ellos. Aun si pierde las multas por la cancelación de Texcoco, AMLO habrá ganado una cosa: evidenciar que él manda. El monumento más grande a que el poder político está por encima del económico será el esqueleto del NAIM sobre el lago.
De hecho, mi lectura es que, de ganar Santa Lucía, se detendrá Texcoco, se pagarán las multas y se arreglará el AICM para que aumente su capacidad un poco. Se comenzará a invertir en infraestructura descentralizante (carreteras y aeropuertos fuera de la Ciudad de México), y se pateará el bote a 2020.
Hay tres aspectos, sin embargo, con los que AMLO sí pierde.
Primero, Morena está desgastando a su equipo innecesariamente, haciéndolos pagar este ejercicio con sus propios recursos y con su propio tiempo, sin siquiera contar con una vocería clara sobre el resultado que se busca lograr. Su equipo le está adivinando el pensamiento, le está trabajando gratis, y no ve la razón de esto con claridad. Será muy difícil para el equipo de AMLO continuar así.
Segundo, al no aceptar que la consulta tiene áreas de oportunidad, AMLO le está poniendo la alfombra roja a que se cree una coalición de oposición muy fuerte. Una que, no sólo tenga a los adversarios de su proyecto, sino también a gente que, lo apoyó, pero que tiene ideales democráticos modernos. Será muy difícil para AMLO ganar la intermedia si sigue así, sin ser autocrítico.
Finalmente, la falta de calma. AMLO ganó la elección porque pudo ponerse encima de ese López Obrador que se enoja y convertirse en el viejito de las ocurrencias y el amor (“Ricky rickin canayín” en vez de “cállate, chachalaca”). La falta de calma, irse contra la prensa y llamarles vendidos, le da gusto a su base, pero le da miedo a su votante promedio. Ahora sí que a AMLO no se le debe olvidar eso que siempre dice: “abrazos y no balazos”.
