Mi día en el Día de la Mujer
Mi amigo de la escuela, Jorge Esquinca, me inspiró para escribir esta columna. La idea es muy fácil y se le ocurrió a él: Describir cómo pasamos el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, y qué tanto figuran las mujeres en nuestros días comunes. Jorge pasó su día rodeado de mujeres que contra viento y marea han logrado conquistar posiciones laborales importantes y siendo un padre que cuida de sus hijos en equipo, no sólo “para ayudar a su esposa”
Como para Jorge, el Día Internacional de la Mujer fue un día normal, para mí también. Desperté temprano para ir al gimnasio y ahí, en la clase más de mañana, el 80% de las alumnas somos mujeres. Son los hombres los que se permiten echar panza.
Al comenzar a trabajar, lo primero que hago es tener una reunión con una mujer, Mylene Cano. Mylene comenzó siendo mi asistente de investigación luego de graduarse del ITAM y, actualmente, es mi brazo derecho y coautora. Juntas estamos involucradas en docenas de proyectos, todos con la meta de utilizar análisis cuantitativo e investigación para entender y resolver problemas críticos de política pública.
Durante la mañana platico también con Mariana Campos, una mujer experta en finanzas públicas de México Evalúa. México Evalúa es un think tank liderado por una mujer, Edna Jaime.
Mariana me cuenta entusiasmada sobre su nuevo estudio del Ramo 23. Su inteligencia y compromiso están detrás de que muchos de los vicios de nuestro presupuesto sean notorios públicamente.
En los dos lugares en los que soy académica, Purdue y Harvard, los liderazgos son femeninos.
La facultad de Purdue University es liderada también por Rosalee Clawson. Una mujer dedicada y brillante que ha hecho su carrera investigando la opinión pública, los medios de comunicación y la sicología detrás de éstos.
De un total de 26 profesores, 11 son mujeres. Tengo entendido que la académica más reconocida de la facultad es una mujer, Laura Weldon, quien es además la directora Purdue Policy Research Institute.
En la escuela de verano de Harvard, donde doy clases para escapar tantito de la Ciudad de México, la rectora de la facultad de verano es mujer. De un total de 22 profesores que darán clases de verano en temas relacionados con política pública, sólo 3 somos mujeres.
Durante el día me voy enterando que muchos políticos van felicitando a las mujeres en su día, para después ser destrozados por las redes sociales.
Y pues sí, eso de tener un “Día de la Mujer” y 364 días del hombre es un problema profundo que la festividad ignora.
Veo con tristeza que los banqueros, casi todos hombres blancos, no dan una.
Organizan una reunión, la XX, con puros hombres. Banamex saca un estudio donde argumenta que el PIB podría ser 2.5% más alto si las mujeres trabajaran, sin abordar en primera fila el problema de fondo: el que las mujeres sí trabajamos, nomás que en trabajos de cuidados del hogar que la sociedad, colectivamente, ha decidido no remunerar.
Es decir, en su modelo econométrico, ignoran que si las mujeres “trabajaran” los hombres tendrían que dejar de hacerlo porque la precariedad de los sueldos femeninos no alcanza para la guardería.
En la tarde recibo una llamada de un hombre, ciudadano comprometido, que me invita a ser moderadora de un debate electoral. Acepto gustosa y él, con orgullo, me comenta que se siente muy feliz de que él haya podido pasar parte del Día de la Mujer platicando conmigo y armando juntos este plan. Yo no doy crédito a la generosidad de sus palabras.
Yo nunca me he sentido una representante de mi género, nomás siento que soy una mujer que trabaja muy duro, es muy exigente, y se levanta muy temprano.
Termino el día junto a mi pareja, un decidido feminista, cuyo consejo y apoyo son una fuente inagotable de inspiración para mí.
Recuerdo lo que dicen por ahí de que “detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer” (o viceversa). Yo creo que esa frase es muy equivocada.
Triunfar en este mundo no requiere que alguien esté “detrás de ti”, sino que alguien esté a tu lado.
Yo despierto el Día de la Mujer como cualquier otro día, con alguien que es mi par, que identifica mis defectos, que me reta a correr más rápido, a ver más de lo que alcanzo a ver.
Triunfar requiere inspiración y retos.
