Irene Levy vs. el Tiranosaurio Rex

Hace poco más de una semana una mujer de cabello rizado y extraordinaria energía se ganó la rifa 
del tigre. Se sacó el boleto para luchar, frente 
a frente, contra lo que ella misma llamó el 
“Tiranosaurio Rex”. Es decir, el “depredador 
poderoso” que es la corrupción. Irene es la nueva integrante del Comité de Participación Ciudadana 
del Sistema Nacional Anticorrupción (SNA).

Digo que Irene Levy se sacó la rifa del tigre porque fue seleccionada, entre 22 candidatos de enormes credenciales, para convertirse en la mujer que, en 2022, liderará la lucha anticorrupción como presidenta de Consejo General del SNA —y que este año— releva a Jacqueline Peschard.

Irene describe su labor como la de “suavizar” al Tiranosaurio Rex.

Y pues... va un secreto: Por lo que sabemos, si alguien sabe algo sobre cómo ir suavizando Tiranosaurios es Irene.

Irene nació en la Ciudad de México cuando la ciudad era el “DF” y Joy to the World (de Three Dog Night) estaba bien de moda. Lejos sabían las tecnologías de la información y el internet (entonces llamado ARPANET y, prácticamente, desconocido en México) que había nacido quien sería su más grande defensora y heroína.

Irene sabe de Tiranosaurios Rex porque ha dedicado su vida a ser una líder nacional en el combate del Tiranosaurio más grande que conocíamos, y que poco a poco ha logrado suavizar un poquito.

Su carrera es la de una pianista por entrenamiento que decidió volverse abogada y dedicar su vida a luchar en contra de los monopolios en telecomunicaciones y a favor del derecho de las audiencias. Es decir, mientras usted y yo comenzamos el año con la resolución de ponernos a dieta, Observatel, A.C., organización creada y presidida por Irene Levy, lo comenzó empujando el que se hiciera efectiva la obligación de informar al ciudadano cuando el contenido televisivo o radiofónico es una inserción pagada con fines publicitarios.

Así nomás: Aún sin ser parte del Sistema Nacional Anticorrupción, Irene Levy inició el año luchando por un México menos corrupto. Por un México donde, por ejemplo, cuando escuchemos una nota que presenta evidencia que, supuestamente, absuelve a un corrupto, sea obligatorio mostrar si la nota fue pagada por el mismo corrupto al que supuestamente se absuelve. Por un México donde el dinero no corrompa la calidad de la información pública.

Así, muchas han sido las batallas que Irene ha

luchado en contra de la corrupción como directora

General Ejecutiva de la Comisión Federal de Telecomunicaciones, y consejera del Consejo Consultivo del IFT.

Las telecomunicaciones son fundamentales para reducir la corrupción porque sin medios transparentes y libres es mucho más difícil crear un clamor ciudadano en contra de ésta.

Considero (opinión, completamente personal) que la elección de Irene se debe leer entre líneas co-

mo un reconocimiento de la lucha anticorrupción

que necesitamos.

Primero, una lucha que identifique de forma contundente al monopolio, cualquiera que éste sea, como un espacio nocivo y de riesgo para la corrupción.

Muchas violaciones a los intereses ciudadanos se han llevado a cabo por monopolios. Se estima que la canasta alimentaria podría ser hasta 30% más económica si ésta no fuera proveída por empresas monopólicas. El monopolio es el principal motor de la pobreza alimentaria en este país.

El monopolio y la concentración de poder son

un campo fértil para los arreglos en lo oscurito y la

modificación ad hoc de las reglas para favorecer a

unos cuantos.

Segundo, una lucha en donde se reconozca a las telecomunicaciones y las tecnologías de la información son una herramienta eficaz, y subutilizada, para combatir la corrupción.

Sólo con ellas podremos identificar los procesos de mayor corrupción de forma automática evitando el contacto personal y el riesgo que implica para cualquier individuo reportarlos.

Y tercera (mi aspecto favorito), una lucha anticorrupción con ciudadanos vocales y entusiastas que, como Levy, se definan a sí mismos como “nerds” e “incansables”, con fuerza para exigir y destreza para lograr sus cometidos.

No tengo duda de que un perfil como el de Irene, una mujer que pone su trayectoria, voluntad y fuerza al servicio de México, nos lleva un paso más cerca de reducir la corrupción.

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