Recuerde esto cuando vea a un policía
Sabremos que la lucha anticorrupción tuvo éxito cuando veamos a los policías amotinados en las calles. Se amotinarán y protestarán porque sin corrupción sus sueldos les serán simplemente insuficientes para mantener a sus familias. Con el sueldo de 10 mil pesos que le pagan al 45% de los policías, les faltan en promedio 740 pesos a la quincena para mantener a su familia. Irónicamente, con los sueldos del policía, la corrupción es lo único que los puede mantener en el puesto
El policía mexicano es víctima de una economía precaria y desigual en donde, para muchos, la única opción para acceder a un salario digno es ser corrupto. Las cifras son contundentes. A casi la mitad de los policías le sería imposible mantener a sus familias si no tuvieran “ingresos adicionales” como mordidas.
Va un cálculo muy sencillo: De acuerdo con la última encuesta ¿Qué piensa la policía? de Causa en Común, el 45% de los policías gana 10 mil pesos. Considerando que la familia promedio del policía tiene 3.9 integrantes y que de acuerdo a Coneval, satisfacer las necesidades completas de una familia de ese tamaño costaría al menos 11 mil 478 pesos, al 45% de los policías le faltarían 740 pesos quincenales para mantener a los suyos.
Así, es claro: El sistema policial mexicano es el vergonzoso espectáculo de un ejército de trabajadores precarios, los policías, que salen a arriesgar sus vidas para proteger a ciudadanos que los desprecian y les desconfían, a cambio de un salario paupérrimo que sólo les permite tomar una de dos decisiones: o se quedan con hambre o complementan su salario con mordidas.
Es por ello que, como siempre digo, sabremos que la corrupción se acabó el día en que nadie quiera ser policía y los que sean, se vayan a huelga.
Es equivocado decir que los policías son quienes crean la corrupción porque en realidad quien la ha creado es, en parte, el modelo policial que hemos decidido tener, uno que nos cuesta poco en impuestos porque está basado en sueldos precarios, policías pobres, turnos de trabajo inhumanos.
Así, la solución más efectiva para reducir la corrupción dentro de las fuerzas policiales no vendrá sólo de la fuerza, sino más importante, de la compasión.
Hay al menos tres condiciones necesarias para reducir la corrupción dentro de los cuerpos policiales.
Primero, crear condiciones laborales dignas. Ningún sueldo deberá ser menor de lo necesario para mantener al policía y su familia. Es imperdonable que, como también menciona la encuesta de Causa en Común, el 41% de los policías haya tenido que pagar por sus propias botas y uniformes; el 32%, su papelería; el 26%, las reparaciones de su patrulla, e incluso, el 20%, sus propios cartuchos. Con las condiciones actuales estamos mandando a nuestros policías a la guerra sin cartuchos y sin siquiera suficiente dinero para que ellos los compren.
Segundo, dignificar la carrera policial. Para reducir los incentivos que existen para ser corruptos, los policías deben querer conservar su trabajo y ello no se logrará más que mejorando el trato que reciben por parte de sus superiores. La encuesta de Causa en Común también ha mostrado que al 15% de los policías sus superiores le pide que haga encargos personales, y que al 9% lo manda a recoger basura y destapar coladeras. El 30% ha aceptado que es humillado o discriminado por sus superiores, y el 25% reporta haber sido objeto de acoso sexual o abuso físico. Con las condiciones actuales, estamos creando policías que se convertirán en imitadores de los superiores que hoy los humillan. Implementar un servicio profesional y evaluaciones a los superiores es fundamental para crear condiciones laborales que motiven a los policías.
Finalmente, el ciudadano también debe hacer su parte. La encuesta de Causa en Común muestra que casi 7 de cada 10 policías son discriminados por los ciudadanos. No me sorprende. Gritarle altaneramente a los policías de tránsito es práctica común entre los ciudadanos, lo es también burlarse de su aspecto y de su forma de hablar. El ciudadano debe anteponer el respeto para contribuir con crear una policía que se siente digna y actúe dignamente.
Reducir la corrupción requiere no sólo mano dura, sino también condiciones laborales dignas.
