Su siguiente botín: el auditor federal
Diputados y senadores nos deben al menos 22 nombramientos de figuras clave para la lucha contra la corrupción y la impartición de justicia. En unas semanas nos deberán una más, y una muy crítica: la del auditor Superior de la Federación. Al auditor actual, Juan Manuel Portal, le van a dar las gracias inculpándolo de “no hacer” lo que es labor de otros hacer. Háganme el favor
El periodo de Juan Manuel Portal termina el 31 de diciembre y los diputados ya están llamando a “construir acuerdos” (sic) para designar al auditor que le siga. Nótese que el lenguaje no es “buscar al mejor perfil”, sino ponerse de acuerdo. Como botín.
Juan Manuel Portal podría reelegirse, sin embargo, hay muchos rumores que argumentan que no debe hacerlo. Todos estos rumores son puramente políticos y están encontrados. Se dice que Juan Manuel favorece al PAN, porque no levantó cargos contra Vázquez Mota. Se dice también que está en contra del PAN y el PRD, porque se fue contra “los moches” del Congreso. Se dicen mil cosas.
Lo cierto es que la Auditoría es la institución pública más central de la lucha anticorrupción. Única que ha proveído de los datos y las evidencias preliminares para identificar asuntos como Oceanografía, y el desfalco de las finanzas públicas en Veracruz y Quintana Roo. De facto, la Auditoría ha hecho más para luchar contra la corrupción que cualquier otra institución pública.
A la Auditoría se le está juzgando de los vicios de un sistema corrupto y lleno de tortuguismos que ellos no controlan.
Es falso pensar que si cambiamos de auditor tendremos resultados diferentes, porque quien llegue tendrá las mismas limitantes que tiene Juan Manuel.
Si el auditor no ha hecho más, no es porque, probablemente, no haya querido, sino porque la lucha contra la corrupción no es un juego de individuos kamikazes, sino de equipo. Al auditor no se le puede juzgar por no querer ser David contra Goliat.
Hay al menos tres críticas a la Auditoría Superior que deben contextualizarse:
Primero, se dice que la Auditoría ha tenido poca efectividad en sus denuncias ante la PGR. No me sorprende, porque la auditoría no controla a la PGR, y la PGR no responde a nada. Vean los niveles de impunidad y los 2.5 años, en promedio, que toma analizar un caso penal (Inegi). Repito, el auditor no tiene o debe ser Superman, se trata de trabajo en equipo y si no tiene equipo, pues no puede.
Segundo, se dice que la Auditoría ha aumentado el número de auditorías en detrimento de su calidad, pero esto es sólo porque la ley así se lo exige. Luego de las reformas anticorrupción, la Auditoría adquirió más responsabilidades que nunca. Ya quisiera ver qué dirían esos mismos críticos si la Auditoría estuviera realizando menos auditorías. Se incendiaría Troya.
Tercero, se dice que la Auditoría no ha podido recuperar tantos fondos como antes, pero esto es lógico. La corrupción se sofistica, mientras que la Auditoría continúa operando con los pocos recursos que se le dan, con auditores contratados por honorarios, sin un eficaz servicio profesional de carrera, y pagando salarios precarios (que hacen que sus investigadores prefieren irse a la práctica privada).
Finalmente, se dice que la Auditoría le ha apostado a los golpes mediáticos más que al sistema legal para resolver sus conflictos. Y pues sí, como no, si sólo a la opinión pública le teme la clase política. Son medios como Animal Político los que han logrado que la información de la Auditoría haga eco, no porque la Auditoría no cumpla su labor, sino porque a nuestros políticos lo único que los mueve es la vergüenza pública.
No podemos permitir que el auditor se vuelva uno más de los al menos 22 cargos que quedarán pendientes por elegir.
Sobre todo, no si se hace bajo el supuesto falso de que el problema es el liderazgo de la auditoría, cuando el problema es el espacio en el que opera.
Que no siga la Auditoría el tétrico camino de Fepade, de los titulares de los Órganos Internos de Control de los organismos autónomos, o que podría seguir Banxico. O el de los próximos 32 magistrados del Tribunal Federal de Justicia Administrativa, que tendrán que ser ratificados, o el de los nueve magistrados del Tribunal Agrario, o el de los consejeros de Pemex, CFE, Radiodifusión o Hidrocarburos.
No, por favor, no. La Auditoría no.
