Una decisión relativa

La cancelación del NAIM ha dividido a la gente en dos grandes grupos: uno está contento porque siente que ganó, que se hizo justicia. El otro está enojado, triste y con miedo. Hay un solo protagonista y la confirmación de una imagen relativa.

EL ENFOQUE…

No me voy a meter en los temas implicados en la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de  México (NAIM), me declaro ignorante, porque no soy ni ingeniero ni experto en aeronáutica. Tampoco trataré las implicaciones macroeconómicas y jurídicas que traerá la suspensión de las obras, eso se lo dejo a los economistas y a los abogados. Mucho menos me inmiscuiré en las cuestiones políticas que hayan motivado la desconcertante medida, los politólogos ya se ocuparán bastante del análisis, así que mi enfoque intentará tratar de entender el suceso desde el punto de vista de la imagología, la ciencia de la imagen que se encarga del fenómeno de la percepción, su conversión en imágenes mentales y su decodificación a manera de opinión; de la ingeniería en imagen pública que establece la metodología para crearla y de la experiencia adquirida como consultor en imagen pública a lo largo de más de 24 años de trabajar alternadamente con políticos y empresarios.

IMAGEN RELATIVA…

Es fundamental, para este análisis, conocer que imagen es percepción y que toda imagen está sujeta al principio de su relatividad, lo que significa que ella será siempre relativa a tres factores indispensables: la esencia, el objetivo a lograr y las necesidades de la audiencia, por lo que intentar situarse en el terreno de lo bueno o lo malo será inútil, ya que siempre estará implícita la subjetividad de una percepción individual, así que el enfoque correcto deberá dirigirse a lo que debe ser, de acuerdo a los mismos tres factores que acabo de mencionar. Para entender mejor esto, le pongo un ejemplo fácil: si usted quisiera saber cuál debería ser su imagen pública, primero tendría que responder a estas tres preguntas: ¿quién soy?, ¿qué quiero lograr? y ¿cuáles son las necesidades de aquellos a quienes me dirijo? Y sólo entonces lanzarse a su construcción.

DECISIÓN RELATIVA…

El Presidente electo de México tiene una esencia configurada por su temperamento, su carácter, sus principios humanos de comportamiento y valores morales, así como por todo el contexto biográfico que lo ha llevado a ser quien es. A esta esencia habría que agregarle su autopercepción, la imagen que él tiene de sí mismo en las cuatro dimensiones que lo integran como persona: la física, la intelectual, la emocional y la espiritual. Es desde esa definición del personaje central que deberían analizarse sus decisiones, su forma de pensar y de sentir. Él proviene del pueblo, entendido éste desde una ubicación socioeconómica baja. En ese ámbito nació y creció, por eso sabe dirigirse a él, porque lo entiende, porque se identifica, por eso se le facilita despertar en él sentimientos de encono, de deseo de revancha hacia quien no pertenece al pueblo porque tiene algo, él les ha llamado los “fifís”. Ahí está identificada la necesidad primordial de su audiencia, el pueblo, que no es tanto la de tener algo, como la de que los “fifís” no lo tengan. Por eso le es tan fácil explotar la ignorancia en temas tan complicados como el de la construcción de un aeropuerto, porque lo importante no es hacerlos pensar sino sentir, así entonces se justifica el derecho de consultar a ese pueblo la decisión de construirlo, porque lo importante es hacerlo sentir considerado, por fin empoderado contra los que tienen algo, para quitárselos porque son ricos, corruptos y destructores. Así es su audiencia y ésas son sus necesidades básicas. El objetivo a lograr está claro, gobernar con base en su esencia y en las necesidades de su audiencia, cumpliendo lo que prometió en tantos años de campaña, ése es su concepto de honestidad y para él es válido, aunque a los “fifís” no les guste, aunque tenga que tomar decisiones que tendrán consecuencias tanto sociales como económicas; por eso también está dispuesto a renunciar a una casa presidencial, a un Estado Mayor que lo proteja, a un avión que lo transporte, a acabar con la Reforma Energética y Educativa, porque él verdaderamente cree en anteponer en las decisiones de su presidencia al verdadero pueblo, sin detenerse en pensar si eso será bueno o malo, para él es correcto y es lo que debe ser, sin importar la percepción en torno a su persona y a su futuro gobierno. Faltará solamente saber si ese gran poder popular, desprendido de la relatividad de su imagen pública, lo llevará a conseguir el bien común, objetivo primordial de la política. Sólo el tiempo lo dirá.

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