¿Eres coherente?

En los tiempos que corren, quien todavía entienda la palabra imagen como algo frívolo o superficial, limitado a la apariencia física, se habrá quedado anclado en un concepto del siglo pasado que le impedirá gozar de múltiples beneficios.

MÁS QUE APARIENCIA…

En el sofisticado campo de la ingeniería en imagen pública no existe la valoración de lo bueno o lo malo, de lo bonito o lo feo, sino de lo que debe ser conforme a la esencia, al objetivo a lograr y a las necesidades de la audiencia a la que vayas dirigido. Toda imagen debe ser siempre relativa, lo que elimina de golpe su limitado enfoque en torno al factor estético, un terreno subjetivo que la mayoría de las veces proviene de patrones impuestos, ajenos a tantas esencias, objetivos y necesidades, como número de seres humanos existan. De ahí que la moda no pueda asignarse a todos por igual y su aplicación quede limitada solamente a aquellos a quienes les ajuste. ¿Verdad que no todos los hombres encajan en un traje de corte slim o las mujeres en apretados mallones? Ahora bien, no se piense que, por ello, la ingeniería en imagen pública dejará fuera el estudio de la imagen física, nada más lejano de la realidad, finalmente se trata de una carta de presentación importante, pero ésta no se abordará desde el punto de vista de una moda que no a todos se adapta, sino desde la semiótica, la ciencia que se encarga del estudio de los signos, pues, al fin y al cabo, todos los elementos que conjuntan una apariencia física serán códigos de comunicación no verbal que transmitirán poderosos mensajes.

IMÁGENES SUBORDINADAS…

La imagen física es tan sólo una de las seis imágenes subordinadas que, en su conjunto, crearán la percepción en torno a una persona o a una institución, así que vale la pena que conozcan las otras cinco, que son: la imagen profesional, que es aquella que comprende a los protocolos y el manejo de la conducta en tiempos de crisis. Si se dan cuenta, todo tiene un protocolo específico y diferenciado, una forma de comportamiento que deberá ser observada, ya sea el caso de un general, un sacerdote o un diplomático, pero también por la cajera del supermercado, el taxista o el hombre de negocios. Vamos, hasta la casa de cada uno tiene un protocolo que existe aun cuando no haya sido decretado, sino adoptado por la costumbre que deben seguir todos los miembros de la familia. Otra poderosa imagen subordinada será la imagen verbal, que generará la percepción a través de la palabra oral o escrita. En ella radicará el mensaje a transmitir con palabras, constituirá el manejo del fondo y su cultivo adecuado permitirá que los demás entiendan lo que se pretende y propone en cualquier situación dada. ¿Podría acaso pensarse en el surgimiento de un líder carente de una eficaz imagen verbal? Imposible. ¿verdad? Pasemos ahora a la imagen visual. Ésta comprende el diseño de elementos tales como: signos y símbolos, fotografía, grafismos, etiquetas, empaques, tan sólo por mencionar unos cuantos que permitan comprender su gran alcance. Estamos hablando de comunicación no verbal pura, misma que también comprenderá la imagen ambiental, otra de las imágenes subordinadas a tratar, sólo que, a diferencia de la anterior, estará relacionada con la creación de espacios funcionales eficientes, por lo que el manejo del color, la iluminación, la música, el aroma, el espacio o la temperatura serán algunos de los elementos a considerar para generar la percepción. Finalmente, tendremos la imagen audiovisual, cuyo objetivo será el de agrandar el conocimiento sobre una persona o institución a través de técnicas circunscritas en las áreas de la publicidad, la propaganda, la publicity, el manejo profesional de redes sociales y de los medios tradicionales de comunicación con el objetivo de incidir en la opinión pública.

COHERENCIA…

Pongan ahora todo junto y piensen que, basados en una esencia que deberá reconocerse y respetarse, todos los elementos mencionados deberán transmitir con coherencia el mismo mensaje, requisito indispensable para conseguir cualquier objetivo que se hayan propuesto. Cuando hay coherencia, se genera en los grupos objetivo un mejor conocimiento que produce en ellos la seguridad en lo percibido, misma que, a su vez, desprenderá la confianza y la credibilidad indispensables para convencerlos de actuar a favor de lo propuesto. Todas éstas serán cualidades que constituirán el máximo patrimonio al que cualquier persona o institución podrá aspirar, claro, si es que a través de la ingeniería en imagen pública quieren lograr todo aquello que se hayan propuesto. Por ello la pregunta inicial: ¿eres coherente?

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