Causas de la mala imagen política
Quizás ustedes me dirán que son muchas y me empezarán a hablar de corrupción, alejamiento del bien común y anteposición del poder y de los intereses partidistas por encima del bien común, pero todavía hay más detrás de ésas.
APLICAN PARA TODOS…
Algunos tal vez querrían citarme a Thomas Sowell, el filósofo político y economista estadunidense, opositor de lo “políticamente correcto” para sumar a las causas analizadas lo que él dice: “Para los políticos, los procedimientos son todo y los resultados nada”, y que, por ello, se nublan en el poder perdiendo de vista el para qué están en él. Ante todo ello, no me quedará más que decirles que tienen razón, por lo que les pido que hoy me dejen presentarles tres causas de una mala imagen pública, bajo cuya luz se podrían evitar todas las causas de la infravaloración que la gente otorga a la imagen de la profesión política, todo lo cual, en su conjunto, la tiene ubicada en un horrible último lugar en reputación. Aprovechando el viaje, y para que vean que mi comentario no es tendencioso, les digo hoy que no estaría de más que cada uno de nosotros nos autoanalizáramos bajo la misma luz de las siguientes premisas, a ver cuántos logramos librarlas.
FONDO Y FORMA…
Primera: “Jamás trates de aparentar ser lo que no eres”. Esto significa el jamás divorciar la esencia de la apariencia si es que quieres evitar caer en la situación de convertirte en un fraude ambulante, causa de la mayoría de las problemáticas consultadas en la empresa que presido y del origen de la advertencia que un sabio refrán popular nos hace diciendo que: “Aunque la mona se vista de seda, mona se queda”. Se los reitero hoy y de forma muy clara: Primero hay que ser y después parecer, anteponiendo siempre la esencia a la imagen. Aunque advierto que se deberán poseer ambas cualidades, ya que un buen fondo sin la forma correcta, valdrá para muy poco, pues nadie creería que lo posees, ya que no lo pareces y, por el otro lado, una atractiva forma sin un fondo que le respalde, te convertirá en un engaño total que merecerá el escarnio y castigo cruel de parte de los demás. El objetivo profesional de la ingeniería en imagen pública es lograr que ambas cualidades, el fondo y la forma, estén presentes siempre en perfecta codependencia.
COHERENCIA…
Segunda: “Siempre deberás ser coherente entre tus dichos y tus hechos”. La única forma de ganar autoridad moral es a través de la congruencia entre lo que dices y lo que haces. He aquí la razón de la grave pérdida de autoridad de muchas de las instituciones y personajes de la vida política y empresarial mexicana. Al través de esta regla también es muy fácil entender por qué cuando a la gente se le pregunta si cree en las promesas de tal o cual candidato o incluso de personajes que ya ocupan el poder, la aplastante mayoría contesta que no, y es que la infracción a esta regla se ha convertido en costumbre. Pareciera ser que el honrar la palabra fuera un concepto de principios del siglo pasado que ha quedado en desuso y que prometer sin tener que cumplir fuera tan sólo una estrategia de campaña para hacerse del anhelado puesto.
SENTIMIENTOS…
Tercera: “La aceptación o rechazo de tus actos dependerá del sentimiento que ellos provoquen en los demás”. Este concepto está basado en las investigaciones en torno a la inteligencia emocional que decide mucho antes que la racional, lo que arroja la contundente deducción de que, si provocas sentimientos buenos, serás aceptado, y si provocas malos, serás rechazado. Esta lógica emocional, no por simple, deja de ser determinante para el avance o retroceso en cualquier área profesional, por eso deberá ser tomada en cuenta. La mayor dificultad para aplicar este axioma radica en que, para saber provocar buenos sentimientos se necesita, antes, poseer sensibilidad, una cualidad desprendida de la intuición que tienen muy pocos hombres y cada vez más mujeres que invierten mucho tiempo en demostrar su valía y en defender exitosamente sus derechos ante el abuso fáctico y económico de sus pares masculinos. Por lo tanto, la principal recomendación que puedo darles para sensibilizarse en este punto es la de desarrollar la intuición y siempre intentar hablarle al corazón de los demás, no a su cerebro. Ahora, para cerrar, respondamos: ¿soy lo que parezco?, ¿soy coherente?, ¿qué hago sentir a los demás?
