Un balde de agua fría

Víctor Beltri

Víctor Beltri

Nadando entre tiburones

A Pancho Garfias, con admiración y gratitud.

Las declaraciones de Manuel Velasco deben haber caído como balde de agua fría en la finca de Palenque. Uno más, en una temporada difícil: los videos de la Condesa, la reaparición de Amílcar Olán en Suiza, el quiebre al interior del partido por las candidaturas al 2027. La cooperación con la DEA, la incertidumbre total sobre el futuro del movimiento que el expresidente algún día soñó se convirtiera en dinastía.

“El buen trabajo que él ha realizado a lo largo de su vida al frente de la seguridad pública del país, y ser un hombre de resultados eficaces, le hace tener una alta popularidad”, afirmó el coordinador del PVEM en el Senado, en referencia al futuro político de Omar García Harfuch. “Podríamos decir que es como el Pedro Infante de la política (…) Los resultados que ha dado en materia de seguridad lo han hecho un personaje popular por la ciudadanía y con los ciudadanos, que lo pone por encima de los partidos políticos”, explicó. “Y hoy, en las encuestas que se han publicado está en primer lugar en los diferentes sondeos públicos”, aseguró. “Sería un proyecto ganador en 2030”, remató sonriente.

La nota acaparó los titulares de inmediato: aquel día, en los hechos, el legislador del Partido Verde había dado el banderazo de salida a la elección presidencial de 2030. “La tarea y la oportunidad que me dio la presidenta Claudia Sheinbaum de servir como secretario de Seguridad no permite una agenda paralela, y menos cuando tenemos delitos tan delicados como personas desaparecidas, extorsión, etcétera”, declaró el funcionario a la prensa. “Es un hombre muy capaz, pero el 2030 está muy lejos todavía”, comentó la mandataria por su parte. La inseguridad es el tema que más preocupa a los mexicanos, pero también es el único en el que la ciudadanía reconoce un avance sensible tras la cancelación de las políticas de seguridad del gobierno pasado. Los equilibrios y pactos de la época de los “abrazos y no balazos” han cambiado por completo, y ahora el cerco de las agencias de seguridad estadunidenses se cierra en torno al círculo más íntimo del expresidente López Obrador.

Un balde de agua fría, sin duda alguna. El destape anticipado no sólo deja en evidencia la falta de figuras relevantes al interior del movimiento, sino que representa la posibilidad real de que la llamada Cuarta Transformación Nacional termine en manos de un hombre en quien el expresidente no ha confiado nunca y cuya carrera política ya trató de truncar al negarle la posibilidad de ser candidato a la CDMX a pesar de haber ganado en las encuestas. Un hombre al que Terry Cole, director de la DEA, no ha dudado en llamar “un socio de confianza y un buen amigo de Estados Unidos”.

“Si él decidiera participar en el 2030 y mantiene su buen trabajo y la popularidad, sin duda alguna sería un proyecto ganador”, fueron las palabras del senador Velasco. El problema del expresidente, sin embargo, es que para García Harfuch mantener su buen trabajo implica seguir siendo considerado como “un socio de confianza y buen amigo de los EEUU”, y para lograrlo tendrá que colaborar en la destrucción de los vínculos entre funcionarios públicos de su administración con el crimen organizado. En la entrega, cuando le sea requerida, de cualquiera de ellos. O de sus familiares…

“No nos importa si eres el gobernador; si ayudan o colaboran con los cárteles, iremos tras ustedes y nos aseguraremos que paguen las consecuencias”, afirmó la zarina antidrogas del gobierno estadunidense, Sara Carter, en una entrevista reciente. El secretario de Seguridad, mientras tanto, brilla sin quien le opaque y vive un momento de gloria que sin duda sabrá aprovechar en su momento. La carrera por el 2030 ya comenzó, y el “socio de confianza y un buen amigo de EEUU” sabe que, a final de cuentas, si quiere ser presidente sólo tiene que cumplir con su trabajo. Los tiempos de la guerra intestina, al parecer, han llegado.