¡Ta, ta, ta, taa!
¡Ta, ta, ta, taa! Sería lo que les diría Rubén Aguirre, qepd, el inolvidable Profesor Jirafales, a los legisladores que decidieron aprobar el Sistema Nacional Anticorrupción queriéndose pasar una vez más de listos. No entendieron nada de lo que sucedió el 5 junio. ...

Vianey Esquinca
La inmaculada percepción
¡Ta, ta, ta, taa! Sería lo que les diría Rubén Aguirre, qepd, el inolvidable Profesor Jirafales, a los legisladores que decidieron aprobar el Sistema Nacional Anticorrupción queriéndose pasar —una vez más— de listos.
No entendieron nada de lo que sucedió el 5 junio. Los resultados de las elecciones se los pasaron por el arco del triunfo. El PRI y el PVEM aprobaron una locura al obligar a toda persona física y moral, que proporcione cualquier servicio al gobierno o reciba algún apoyo monetario de instituciones públicas, a presentar su 3de3 —declaración de intereses, patrimonial y fiscal—. Esto incluiría tanto a los empresarios que ganen una licitación con el gobierno o el joven que recibe una beca, o los que reciben recursos de los programas sociales de la Sedesol.
Seguramente, los legisladores quisieron hacerle un homenaje a Rubén Aguirre y a sus personajes más conocidos como el Maistro Longaniza, Lucas Tañeda de Los Chifladitos y el Sargento Refugio pero, como todo lo que tocan lo echan a perder, éste no fue la excepción:
“Oye senador, ¿sabías que la gente sigue diciendo que tú y yo somos corruptos?”, “¿Qué tú y yo somos corruptos, senador?, “¡Figúrate!”; “No hagas caso senador, mira, yo a esas cosas no les presto atención, mejor les presto dinero al 75 por ciento anual”.
“¡Ah, es usted diputado!, ¿qué lo trajo hasta aquí?”, “Las influencias”, “Quiero decir, ¿a qué obedece la aprobación de la 3de3?”, “La aprobación obedece a una intervención política que altera, modifica o elimina las leyes anticorrupción”.
“Oye diputado”, “Dígame gobernador”, “¡Gobernador!”, “Gracias, muchas gracias”, “No hay de queso, nomás de ajo y agua”.
“Vine a traerle este humilde obsequio”, “¿No gusta pasar a presentar su 3de3?”, “Después de usted”, respondiendo así a empresarios que estuvieron presionando una y otra vez a los legisladores para que aprobaran el Sistema Nacional Anticorrupción.
Pero seguramente, si hubieran sido alumnos del Profesor Jirafales, él les hubiera preguntado: “¿Puedo saber por qué causa, razón, motivo o circunstancia decidieron aprobar las cosas así?”. Se dice que la inclusión de última hora que realizaron primero los senadores y luego aprobaron los diputados es una venganza por la presión que recibieron. Así, cuando los diversos sectores les dijeron: “¿No será mucha molestia que por fin se pusieran a escuchar lo que la gente demanda y exige?”, ellos respondieron: “Y les advierto una cosa, el próximo que interrumpa lo incluyo en la 3de3”.
Este despropósito tiene nombre y apellidos: legisladores del PRI-PVEM que la aprobaron en bloque y los senadores que sospechosamente eludieron su responsabilidad de votar haciendo posible la mayoría del tricolor y del verde. Estos nombres no se deben olvidar: Adriana Dávila, Héctor Larios, José María Martínez y Jorge Luis Preciado del PAN; Luz María Beristain, Benjamín Robles y Alejandra Roldán, del PRD; Manuel Bartlett, Marco A. Blásquez, Héctor A. Menchaca, Carlos M. Merino, Martha Palafox, Layda Sansores y Ana Guevara del PT.
Ahora el PRD pide al presidente Enrique Peña Nieto que vete la ley, el PAN señala que habrá una lluvia de amparos y el PRI, sí, el PRI, el partido artífice de la aprobación, el que perdió las elecciones pasadas porque la gente estuvo harta de sus malos gobernantes, el instituto político que está viendo y no ve, el que realizó la aprobación de último momento, dice que buscará realizar una modificación a la Ley de Responsabilidades. Definitivamente este guión no se le hubiera ocurrido ni a Los Chifladitos.