Déjà vu-evo

La causa del aumento en el precio de los blanquillos parece un misterio más complejo que el del Triángulo de las Bermudas.

Vianey Esquinca

Vianey Esquinca

La inmaculada percepción

El 21 de junio de 2012 el virus de la influenza aviar fue detectado en algunas granjas de Jalisco, lo que provocó que para julio el precio del huevo presentara precios históricos. En aquel entonces, el secretario de Economía, Bruno Ferrari, rechazaba que habría desabasto y declaraba que era injustificado el aumento. El producto se podía encontrar hasta en 70 pesos.

La historia se repite 21 meses después. Sólo que ahora la causa del aumento en el precio de los blanquillos parece un misterio más complejo que el del Triángulo de las Bermudas, y más difícil de resolver que el crimen de los perros de Iztapalapa. El 13 de marzo, el huevo ya llegaba a casi 40 pesos por kilogramo —y en algunos estados como Tamaulipas hasta los 70—. El secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, señaló, oh sorpresa, que esto se debió a que el huevo se importa desde Estados Unidos, donde se registraba un brote de gripe aviar: “Se empiezan a sentir los efectos de varias cosas. Primero, lo que pasa en Estados Unidos, que es la propagación de la gripe aviar, que cierra los mercados y seguramente esto tiene efecto en la comercialización porque México importa huevo de ese país”. Añadió también que la devaluación del peso frente al dólar actual era la causa del encarecimiento del producto, aunque solamente en el de importación.

El 16 de marzo, el secretario mexicano de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), Enrique Martínez y Martínez, encontró otra causa. Comentó que el aumento del precio obedecía a una cuestión estacional y añadió: “No hay problemas, ni de desabasto ni sanitario” que generen el aumento en el precio del huevo (¿dónde habremos oído eso?). Para el funcionario, los culpables eran los desalmados cárteles de la Cuaresma y de la Semana Santa.

Entonces el titular de Economía no podía quedarse atrás y salió con otra versión. De plano consideraba que mejor no, que no había razón para que el precio del huevo se siguiera comportando de la manera como lo venía haciendo. Por ello, la Profeco requirió a los productores de huevo en el país que explicaran y justificaran la razón de vender tan caro el producto. 

Pero, mientras son huevos o son manzanas, y la Cámara de Diputados hace una comisión especial que investigue qué tan culpables son las gallinas en todo esto, esta columna propone algunas otras causas que podrían explicar el aumento del precio.

Una razón podría ser la escasez de blanquillos en los políticos. Existe una carestía de huevos que les permita a los funcionarios de los distintos niveles de gobierno reconocer que se han equivocado, que le han fallado a la sociedad. Que cuando la gente dice: “Estoy hasta los huevos” no significa que lo único que tiene en la cabeza es ese producto alimenticio, sino que ya no soporta las mentiras e ineficiencia de sus representantes.

Pero, por otra parte, existe una sobreoferta de huevos en los cínicos y corruptos, que a pesar de ver la tempestad no se hincan y lo único que le hincan es el diente al presupuesto. El “año de Hidalgo” en algunos estados ha ocasionado una escandalosa corrupción.

También se han dado mucho los huevos estrellados y es por eso que se observa un gran aumento en los políticos que, al no obtener el calcio (hueso) deseado, deciden cambiar de camiseta y se van con otros partidos con el mismo argumento trillado de que su partido ya no es democrático, se ha convertido en un centro del hampa, no abre espacios, no encontraban cauce a sus aspiraciones, etc.

Ahora, para descubrir qué pasa con el huevo, bien se podría aprovechar la presencia de James Bond en México. Ya que según los gobiernos federal y del Distrito Federal no le pagaron nada a la producción de la película del agente secreto más famoso del mundo, bien podría ayudar a conocer si hay algún cártel del gallinazo, alguna conspiración internacional o simplemente son los especuladores a quienes no se les ha podido poner en cintura.

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