Australia y el Día Internacional de los Pueblos Indígenas
Uno de los componentes más importantes en la supervivencia de estas culturas es la fuerza de su sistema de creencias.
El 9 de agosto se celebró el Día Internacional de los Pueblos Indígenas del Mundo. Cada año, esta fecha sirve para promover los derechos de los pueblos indígenas del mundo y reconocer las aportaciones que sus singulares culturas, historia y lenguas realizan a nuestras sociedades.
Las culturas indígenas de Australia representan las culturas ininterrumpidas más antiguas de la humanidad, y se conjetura que sus orígenes se remontan a entre 50 mil y 65 mil años. Por otra parte, se calcula que previo al establecimiento de asentamientos europeos en lo que hoy es Australia, la población indígena se ubicaba entre 500 mil y un millón de personas. Desde entonces dicha cifra ha disminuido, y posterior al censo de 2011 en Australia se determinó que la población indígena sumaba medio millón de personas. No obstante, las culturas indígenas australianas siguen estando en el centro mismo de la narrativa de la historia de mi país.
Uno de los componentes más importantes en la supervivencia de estas culturas es la fuerza de su sistema de creencias. Una persona indígena es, por definición, una persona que de manera natural pertenece a un territorio o región particular. La representación del orden espiritual, natural y moral del cosmos de las culturas indígenas aborígenes de Australia denominado The Dreaming articula esta sólida conexión con el entorno físico mediante el canto, la danza, la pintura y la narración de historias y cuentos. Desde una temprana edad, los niños australianos se ven expuestos a las historias del Dreaming mediante las cuales se inculcan valores, conocimientos y sistemas de creencias a las generaciones futuras.
La Serpiente Arco Iris figura en muchas de estas historias, particularmente aquellas relacionadas con la creación. La etnia Jawoyn de la región del Cañon Katherine en el Territorio del Norte en Australia narra cómo la Serpiente Arco Iris durmió bajo tierra hasta que despertó durante el Dreaming y salió a la superficie. Ella viajó por todo el territorio, durmiendo cuando se sentía cansada, y tras su paso dejó sus huellas ondulantes y la marca de su cuerpo mientras dormía.
Después de su travesía por toda la Tierra, la Serpiente Arco Iris regresó a casa y llamó a las ranas para que salieran. Ya que sus panzas estaban llenas de agua, las ranas se tardaron en salir, así que la Serpiente les hizo cosquillas en sus vientres. Cuando las ranas se rieron, el agua fluyó por sus bocas y llenaron las huellas y cavidades que había dejado la Serpiente Arco Iris mientras dormía, creando así ríos y lagos. El agua despertó a los animales y a las plantas, quienes siguieron a la Serpiente Arco Iris a lo largo y ancho del territorio y poblaron la Tierra. Fue así como fueron creados el entorno geográfico y la vida.
Quise compartir esta historia con ustedes porque, en ocasiones como ésta, considero de gran valía tomar un momento y reconocer las aportaciones que nuestras respectivas comunidades indígenas realizan al tejido social de nuestras sociedades. Aun cuando Australia se encuentre muy lejos de México, tanto mi país como México cuentan con la gran fortuna de compartir un rico y singular legado cultural con nuestras comunidades
indígenas.
El Día Internacional de los Pueblos Indígenas del Mundo sirve como una celebración de la singularidad de estas culturas. Además, dicha celebración también subraya la universalidad de la condición humana que da cohesión a nuestras sociedades, lo cual, considero, es más que digno de ser celebrado.
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