Realpolitik
Después del discurso inaugural que dio ayer Trump y las órdenes ejecutivas que firmó, será útil comprender qué significa que sea un exponente de la realpolitik, desde el punto de vista de la ética, y por qué es previsible que trastoque el equilibrio mundial. El ...
Después del discurso inaugural que dio ayer Trump y las órdenes ejecutivas que firmó, será útil comprender qué significa que sea un exponente de la realpolitik, desde el punto de vista de la ética, y por qué es previsible que trastoque el equilibrio mundial. El término alemán: realpolitik (política realista) o su equivalente en inglés: power politics (“política de poder”) parte del presupuesto de que toda política es, esencialmente, lucha por el poder. Por ello, los dirigentes que la aplican consideran que es válido llevar a cabo acciones que beneficien a sus intereses nacionales con la sola condición de que tengan la capacidad de aplicarlas, es decir, toda la justificación que necesitan para sus acciones es que les convengan y que puedan. Una política abiertamente egoísta. Eso explica que, desde su primer mandato, haya hecho que Estados Unidos abandonara el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, que siga promoviendo su salida de la Organización Mundial de la Salud y que prometiera volver a retirarlos del Acuerdo Climático de París, siendo el país más contaminante de carbono del mundo, sólo detrás de China. Otros acuerdos internacionales que no ha ratificado, ni lo hará, son sobre el Comercio de Armas; de Conservación de Diversidad Biológica; de Prohibición Completa de Ensayos Nucleares; el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, que pudiera someter a sus políticos, ciudadanos y soldados a tribunales internacionales, y el de Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, entre muchos otros. La razón para desestimar estos acuerdos es que la política realista rechaza subordinarse a organismos internacionales para, así, poder priorizar sus intereses nacionales. Nuestros vecinos siempre han sido así: “Mientras Estados Unidos fue un país débil, practicó la estrategia de los débiles [apelar al derecho internacional]; pero ahora que es una superpotencia se comporta como tal”, escribió el politólogo estadunidense Robert Kagan. Lo que Trump ha venido a hacer es exacerbar esa priorización de los intereses nacionales (MAGA), a toda costa. El costo, por cierto, será alto, pero como sucede en todos los ámbitos, el egoísmo es miope, cortoplacista. Traicionar la cooperación brinda beneficios inmediatos al renegado, pero perjuicios distantes para todos, conforme más países van rechazando cooperar, hasta que se impone de nuevo la necesidad de colaborar (efecto péndulo). Hoy, el flamante dirigente de la hegemonía mundial parece querer trocar la cooperación mundial por una competencia internacional darwiniana, con tan excesiva confianza en su propia potencia que ha arrancado su mandato maltratando a sus aliados occidentales (Canadá, México y la Unión Europea), mientras sus principales rivales (China y Rusia) estrechan su alianza. Particularmente para México la circunstancia es poco halagüeña. Por lo pronto, ya se materializaron los temores que aquí advertíamos hace una semana: sí cumplirá sus amenazas. Fuimos el país al que más se refirió durante su discurso y el único, además de Panamá, que mencionó: cuando dijo que declararía una emergencia nacional en la frontera sur; que reactivará el programa Quédate en México y que renombrará el Golfo de México a Golfo de América, lo cual, por cierto, a estas alturas ya deberíamos entender que se trata de una apropiación geopolítica de facto de la zona que suministra el 40% de los mariscos que se consumen en Estados Unidos y donde se encuentra instalado el 50% de su capacidad de refinación de petróleo y procesamiento de gas natural. No hay que tomarlo a la ligera.
- POLITORRINCO
La política antípoda de la realpolitik es la idealista, que se basa en los valores morales, promueve el respeto de los derechos humanos, la democracia, la cooperación y la diplomacia internacional, así como la libertad positiva (efectiva) en todas las naciones.
