Imagine

Que tiene un negocio desde hace tres décadas junto con su socio, a quien conoce hace mucho más tiempo que eso y con quien tenía una relación de respeto mutuo que les permitió asociarse en primera instancia. Aunque él es el socio capitalista mayoritario, sus oficinas ...

Que tiene un negocio desde hace tres décadas junto con su socio, a quien conoce hace mucho más tiempo que eso y con quien tenía una relación de respeto mutuo que les permitió asociarse en primera instancia. Aunque él es el socio capitalista mayoritario, sus oficinas son semejantes, contiguas y separadas sólo por una puerta de cristal, a través de la que se saludan, sonríen y de vez en cuando se invitan a beber una taza de café. No need for greed or hunger. Un día, su socio le informa que quiere obtener más beneficios de su sociedad y le comunica que a partir de ahora se quedará con un cuarto adicional de las ganancias. Pasando de la incredulidad al asombro, usted intenta averiguar cómo justifica tal exigencia. Su socio le responde que está molesto porque, a su entender, usted ha permitido que muchos empleados utilicen las instalaciones de sus oficinas para trabajar y estudiar, incluyendo a algunos que tienen problemas de conducta y que hasta han ingresado artículos no permitidos. There’s no countries. Como el reclamo le parece justificado, usted se compromete a ser más estricto con quien acceda a través de su oficina, a cambio de que su socio se desista. Después de aumentar los controles de acceso, sin embargo, su socio no sólo no ceja, sino que comienza a enviar a algunas personas que encontró sin credencial de autorización a una bodega que su firma alquila a un corporativo cubano. “Seguramente, esto despertará la indignación de los directivos”, piensa usted, pero, para su sorpresa, se entera que uno de ellos incluso ofreció alegremente sus propias bodegas: “El Salvador”, para recluir a más personas; que otro directivo, el señor Daniel, del piso medio, hasta ha sobrepasado las demandas de su socio, exigiendo un aumento de 27%; y que otro más, al que apodan El León, pretende dejar de pagar su cuota al servicio comunitario de salud de la empresa, imitando a su socio. La organización se desmorona. Living life in peace. Con la “cabeza fría”, como sabe que deben conducirse los negocios, usted vuelve para hablar con su socio, pero lo encuentra aún más desaforado, con los pies sobre el escritorio, fumando un puro, a pesar de que en un viaje de negocios a París habían acordado dejar de fumar en las oficinas. Antes de poder hablar con él, lo interrumpe su asistente para decirle que su socio ha hecho enojar a todo el mundo, empezando por la pareja danesa que habita el penthouse, a quienes ha dicho que se apropiará de su hogar para construirse un helipuerto; también a los de la empresa de miel de maple que ocupa los pisos intermedios, por insinuarles que deberían subyugarse a su administración; los vecinos de la calle Franja están protestando afuera del edificio, porque les fue a decir que los iba a correr de sus casas para remodelarlas y quedárselas; el señor con sombrero panameño del estacionamiento se vino a quejar, porque argumenta que su socio les miente a todos diciendo que acordaron que él ya no pagará por pasar la pluma y…  “Ya no digas más”, le pide a su asistente. De pronto tiene claro que su socio no va a desistir jamás y sabe que, sin importar lo que pase, el mundo no volverá a ser igual. La voz de John Lennon se oye en el sonido ambiente. Usted suspira y luego tararea con resignación: and the world will be as one.

  • FOTOGRAFÍA

Existe una fotografía de John Lennon, en la que, curiosamente, posa con un ornitorrinco en el hombro derecho, mientras Paul McCartney firma el libro In His Own Write, escrito por John.

Temas: