Golondrinas
Hace poco más de dos semanas se volvió viral un video en el que, desde un hospital en Estados Unidos, un hombre con un ojo inflamado por los golpes recibidos y una herida que requirió puntadas, explica que las lesiones se las provocó su vecino “de arriba”, quien ...
Hace poco más de dos semanas se volvió viral un video en el que, desde un hospital en Estados Unidos, un hombre con un ojo inflamado por los golpes recibidos y una herida que requirió puntadas, explica que las lesiones se las provocó su vecino “de arriba”, quien permanece impune, por el hecho de ser migrante (legal). Una semana después, en Carolina del Sur, otro estadunidense fue liberado tras pagar una fianza por haberse hecho pasar por un oficial para detener a tres mexicanos que circulaban en una camioneta, recriminarles por hablar español, hostigarlos diciéndoles que “deben volver a México” e introducirse por la ventanilla para quitarles la llave del automóvil. Al día siguiente, lejos de ahí, en Filadelfia, tres hombres intentaron ingresar a una residencia de estudiantes, también fingiendo ser oficiales de migración, pero alcanzaron a ser detenidos. La semana pasada, en una entrevista, una mexicana que lleva residiendo en Estados Unidos 19 años, contó que planea volver a México debido a que el racismo ha aumentado hasta el punto en que gratuitamente le lanzaron una taza de café mientras iba conduciendo, y el domingo, en la red social X, se publicó otro video, esta vez de una mujer insultando a un migrante, gritándole “sucio perro mexicano”, hasta el hartazgo. Ante estos ejemplos, habrá quien recuerde el refrán que dice: “Una golondrina no hace verano”, pero ese mismo refrán se puede completar con agudeza: “No hace verano, pero lo anuncia”. El secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, como parte del Plan de acción contra el discurso de odio (2019), declaró: “Durante los últimos 75 años, el discurso de odio ha sido precursor de crímenes atroces. Hoy, me temo que hemos llegado a otro momento decisivo contra esta lacra”. Entre los crímenes a los que se refería y que se ha comprobado que iniciaron con un discurso de odio contra una minoría se cuentan: el Holocausto, el genocidio camboyano, el genocidio de 1994 contra los tutsis en Ruanda, el genocidio de Srebrenica en Bosnia-Herzegovina y la crisis de los refugiados rohingyas en Myanmar. En todos estos casos, a las eventuales víctimas primero se les deshumanizó (tutsis), se les consideró enemigos del pueblo (opositores en Camboya), se les demonizó (musulmanes en Bosnia) y, finalmente, se normalizó su maltrato (Holocausto). Como es sabido, el presidente estadunidense ha tildado explícitamente a los mexicanos de ser estafadores, de no ser amigos (por lo tanto, enemigos) y ha asociado, tácitamente, nuestra nacionalidad a delitos como la violación, narcotráfico, secuestros y, en pocas palabras, a la frase “bad hombres” (demonización). Todo lo anterior encaja con la definición de discurso de odio de la ONU: “Cualquier tipo de comunicación, oral o escrita –también comportamientos–, que ataque o utilice un lenguaje peyorativo o discriminatorio en referencia a una persona o grupo en función de su religión, etnia, nacionalidad, raza, color, ascendencia, género u otras formas de identidad”. Ante esto, resulta primordial denunciar (no normalizar) la mínima muestra de deshumanización (“perro mexicano”), así como esperar que tanto los expertos en derecho como la comunidad internacional condenen iniciativas como la del gobernador de Florida, DeSantis, quien ha propuesto que se imponga la pena de muerte obligatoria a indocumentados culpables de delitos capitales, entre los que se cuentan el ser miembro de una banda o traficar sustancias controladas.
Solidaridad
El movimiento Latino Freeze está invitando a sustituir productos de una treintena de empresas que presuntamente han denunciado a migrantes ante autoridades estadunidenses o han aplicado políticas contrarias al programa de diversidad, equidad e inclusión (DEI). También ha sugerido a la comunidad latina participar en un “apagón económico” el próximo 28 de febrero.
