Ejecutivo contra patriarca

Salo Grabinsky

Salo Grabinsky

Del verbo emprender

A veces me gusta releer artículos que escribí hace décadas para, si se puede, ponerlos al día y con las circunstancias de estos tiempos tanto nacional como del orbe. Se los presento:  

Este es un caso de la vida real: es una pelea entre dos personajes, cuyo nombre omito, con respecto a una decisión y cambio de política de dirección de las dos  instituciones.

Antecedentes: por un lado, está el director general de un organismo público al cual llamaremos “A”, el cual fue electo por los accionistas con un margen pequeño, pero suficiente sobre otros dos candidatos. Sin embargo, para balancear el poder de este nuevo director con ideas diferentes a los muchos directores anteriores, algunos relativamente capaces, la mayoría deficientes o peor, los accionistas decidieron nombrar a un Consejo de Dirección formado en su mayoría por gente contraria al nuevo director.

Por otro lado, está un negocio familiar al que llamaremos “B” manejado en forma autoritaria desde hace más de 60 años por un patriarca, su viejo hermano, así como un grupo selecto de ejecutivos incondicionales. A pesar de que existe un consejo, la verdad es que el patriarca manda y al que no le guste y obedezca, lo expulsa, lo mete a la cárcel o peor. Algunos de los accionistas de esta institución están de acuerdo y otros en contra del patriarca, pero no pueden hacer mucho, ni siquiera votar para quitarlo del puesto, ya que se autonombró director vitalicio y nombró como sucesor designado a su hermano, el cual se encarga de las tareas de seguridad y vigilancia dentro de esa institución.

Los accionistas de ambas instituciones se conocen y estiman desde hace muchos años, ya que son de personalidades similares y cuando ha sido necesario el organismo público “A” ha ayudado a la empresa familiar “B” en épocas difíciles y crisis sin pedir casi nada a cambio. Desgraciadamente, este negocio ha sido manejado sin un objetivo claro y ha tenido constantemente problemas de liquidez y recurrido a préstamos que no puede pagar. A sus empleados les ha reducido drásticamente sus compensaciones y a la menor queja, recurre a métodos violentos para acallarla.

Pues bien, el director de “A” reclutó a un gerente de relaciones públicas muy astuto que antes era amigo del patriarca de “B” y de muchos consejeros de la empresa “A”, pero como cambió de parecer y de bando ahora lo detestan. Este gerente de relaciones públicas decidió cambiar la política de negocios de muchos años y sugerirle al patriarca dueño de “B” que sea menos déspota y le dé oportunidad a sus esclavos, perdón, empleados, a que puedan dar ideas para cambiar la forma de dirigir esa institución. Pero esta sugerencia no le gustó al patriarca ni a sus familiares y funcionarios, se enojaron mucho y quisieron atacar al director general y al gerente de “A” usando para eso una artimaña:

Resulta que hubo una fiesta organizada por el director de “A” al que había varios invitados, entre los cuales estaba el patriarca, así como otro director de una poderosa multinacional al que le caía muy mal el patriarca de B. Para evitar que se pelearan en público, el nuevo director de “A” le pidió al patriarca que viniera rapidito, comiera con él y se fuera antes de crear un incidente, al entrar en palabras y vergüenzas.

Todo parecía indicar que no habría mayores problemas y que el evento terminaría sin mayores consecuencias.

Estaban muy equivocados y sus planes terminaron en un rotundo fracaso.

No se pierda la continuación de esta saga empresarial.

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