La sección de los miércoles Quién es quién en las mentiras de la semana de las conferencias presidenciales matutinas, para señalar y acusar de mentirosos a los periodistas y medios de comunicación que dan a conocer noticias que no le gustan al presidente Andrés Manuel López Obrador, contraviene lo establecido en el artículo sexto de la Constitución respecto a que: “…El derecho a la información será garantizado por el Estado”. Lejos de cumplir con este mandato, desde que inició el sexenio, el Presidente ha realizado diversas acciones para descalificar al gremio periodístico y, muy particularmente, a algunos periódicos y líderes de opinión.
Recordemos esa primera lista de nombres de personajes y medios de comunicación que el gobierno publicó para evidenciar sus ingresos, como una medida de intimidación y sometimiento. Lamentablemente, este ambiente de hostigamiento y linchamiento no ha cesado, por el contrario, se ha incrementado al grado de lo absurdo y grotesco. Tal es el caso de lo que sucedió el miércoles de esta semana, cuando la responsable de la sección, Ana Elizabeth García Vilchis, dio a conocer una larguísima lista de periodistas, columnistas, articulistas y medios de comunicación que, desde el criterio presidencial, habían mentido cuando informaron sobre los actos violentos que ocurrieron en Jalisco, Chihuahua y Baja California. Actos que pueden ser calificados como narcoterrorismo porque fueron acciones violentas de grupos criminales contra la población civil (aunque el embajador Ken Salazar no les reconozca ese estatus), pero que el presidente López Obrador calificó como eventos propagandísticos de los criminales, es decir ¿los criminales andan de campaña para ver cuál grupo es reconocido como el más violento?
En el colmo de la burla, la vocera del gobierno dijo que le faltaban dar más nombres, pero que ya no los daba porque se tardaría todo el día. No obstante, el intento de manipulación de la opinión pública, las noticias no podían ser más transparentes, las imágenes eran contundentes, terror y muerte de ciudadanos (hombres, mujeres embarazadas y hasta un menor de edad), que, lamentablemente, estaban en el lugar equivocado en un momento equivocado, en un país en el que no se garantiza el Estado de derecho.
Entonces, es mentira que mienten quienes dieron a conocer los hechos. No se puede decir lo mismo sobre los artículos y columnas, puede ser que algunos líderes de opinión cayeron en la especulación al no existir una explicación institucional sobre el porqué se estaban dando estos hechos violentos por parte de personas que, se presume, pertenecen a grupos del crimen organizado.
¿Qué despertó la furia de los criminales? Por increíble que parezca, todavía no tenemos una versión oficial al respecto. Algunos articulistas trataron de descubrir los motivos de la reacción que despertó el terror de los ciudadanos, no sólo de las ciudades afectadas, sino de toda la República. Como respuesta, el titular del Poder Ejecutivo federal, asumió una actitud cínica y acusó de exagerados y mentirosos a quienes daban las noticias y, también, a todos los que escribieron artículos y columnas sobre el tema. Pero esta vez la cortina de humo no funcionó, las imágenes que se difundieron mediante las redes sociales se viralizaron y dieron la vuelta al mundo. Con base en los datos difundidos por Roy Campos, en menos de una semana, el Presidente perdió 8 puntos porcentuales de popularidad. En el ámbito internacional, ante los riesgos de la violencia y la falta de seguridad, algunos gobiernos, como el de Estados Unidos, ampliaron la alerta para que sus ciudadanos no viajen a determinados territorios de México.
Lamentablemente para el Presidente, por más esfuerzos que haga por desviar la atención sobre el tema de la violencia, no lo va a lograr. La narrativa que construyó en estos más de 3 años de gobierno para que los ciudadanos le sigan creyendo, tiene su base en inventar que siempre está enfrentando enemigos y que los combate exitosamente. Pero la violencia generada por los grupos criminales es un enemigo real, que le toca enfrentar y que, hasta ahora, no lo ha hecho.
