Populismo: la sombra de la democracia

ParaJanWerner Müller, el populismo es “una forma degradada de democracia que promete hacer el bien bajo los más altos ideales democráticos “que el pueblo mande”, ¿Qué es el populismo?: 2017. Además, el autor distingue los rasgos distintivos de los políticos ...

Para Jan-Werner Müller, el populismo es “una forma degradada de democracia que promete hacer el bien bajo los más altos ideales democráticos (“que el pueblo mande”), (¿Qué es el populismo?: 2017). Además, el autor distingue los rasgos distintivos de los políticos populistas: Retratan a sus rivales políticos como parte de una élite corrupta e inmoral, hablan a nombre del pueblo, dividen al pueblo bueno del malo, a gente pura e inocente que trabaja y élites corruptas que no hacen nada; lo moral e inmoral está presente de varias formas en sus expresiones, afirman que sólo ellos son el pueblo y descalifican a los medios de comunicación que les son incómodos. No obstante que el autor advierte que el populismo es un riesgo para la democracia representativa, este tipo de liderazgos se han extendido en diferentes regiones del mundo y están actuando para debilitar a las instituciones que fueron creadas mediante largos procesos de transformación. Incluso, otros autores que analizan estos procesos de gobiernos populistas, coinciden en que una de las instituciones más golpeadas son las electorales.

Efectivamente, en México, el Instituto Nacional Electoral ha sido la institución más cuestionada por el presidente Andrés Manuel López Obrador. Le sigue el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales. Pero no son las únicas Instituciones cuestionadas, la larga lista la conforman universidades, por ejemplo, el CIDE y la UNAM (muy especialmente, la Facultad de Derecho), organizaciones sociales, periodistas, empresarios, partidos políticos opositores, movimientos feministas y docenas de actores individuales.

Lamentablemente, la actitud populista, en ningún país que se práctica, ha dado buenos resultados en gobernanza. Tampoco en México hay buenas cuentas. Muy a pesar de la popularidad en las encuestas (de acuerdo con Mitofsky, el Presidente llega este fin de año con una aprobación del 65.2%, el segundo más alto desde su inicio de gobierno) y de los actos masivos en la Plaza de la Constitución (250 mil personas, según cálculos del propio gobierno), los problemas más graves del país siguen creciendo. A tres años de gobierno, con más de una decena de informes y casi 750 conferencias matutinas con un promedio de 108 minutos diarios, el titular del Poder Ejecutivo no ha podido demostrar ni su eficacia ni su eficiencia en los temas que más afectan a la gran mayoría de ciudadanos. Desde que inició su sexenio, se han sumado 10 millones más de personas a la clasificación de extrema pobreza. Si bien es cierto, se aplaude el incremento del salario mínimo, también subió el costo de la gasolina y la canasta básica; en materia económica tenemos una inflación del 7% (supera el objetivo de 3% del Banco de México); si bien puede ser un fenómeno global, tampoco se ha anunciado alguna estrategia como, por ejemplo, la del presidente Biden en Estados Unidos para reactivar la economía. Eso sí, se aplauden las benditas remesas, como si éstas no fueran señal de que miles de mexicanos han tenido que emigrar al país del norte para conseguir trabajo.

La seguridad pública y restablecimiento del Estado de derecho en varias regiones del país siguen siendo asignaturas pendientes, y no se diga el combate al crimen organizado. La espiral de violencia que viven algunas entidades, como Zacatecas o Guanajuato, son ejemplo del fracaso de la política pública en esta materia. Pero también lo son el incremento de personas desaparecidas, de feminicidios y de violencia en general contra algunos sectores como el de periodistas o, incluso, el de los migrantes que vienen de otros países como Haití, Guatemala, Honduras y el Salvador, que, ante la falta de una política eficaz para proteger sus derechos humanos cuando cruzan por México, intentando llegar a la frontera norte, son víctimas del crimen organizado, pero, también, de algunos integrantes de la Guardia Nacional y del Instituto de Migración. Las imágenes están ahí, hacinados, golpeados y perseguidos, tal y como no queremos ver a los migrantes mexicanos en Estados Unidos. En conclusión: ser el más popular no significa ser el de los mejores resultados.

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