No es informe

¿De qué le sirve a un trabajador que su salario incremente 20% si algunos productos alimenticios subieron hasta 200% o más?

El informe del cuarto año del presidente Andrés Manuel López Obrador, al igual que los otros tres (y los intermedios), no es un informe. Sólo es un discurso más largo que los de las conferencias mañaneras, pero, en esta ocasión, estuvo aderezado con una contramarcha que convocó para responder a la marcha ciudadana para defender al INE.

Con el pretexto de este informe, el Presidente y sus aliados “echaron la casa por la ventana” y no escatimaron recursos para la contratación de transporte y refrigerios para las personas que, voluntariamente o como acarreados, vinieron al evento desde Tabasco, Oaxaca, Guerrero, Hidalgo, Baja California, Tlaxcala y la Ciudad de México, principalmente.

Pero, si bien es cierto que la marcha demostró el poderío del Presidente, algunas encuestas (El Financiero) muestran un desgaste de la popularidad del mandatario: 55% de aprobación, pero 44% de desaprobación. No es para menos, aun cuando el Presidente repite que vamos bien económicamente, que ya se acabó la corrupción y, que los delitos disminuyen, la realidad es todo lo contrario.

Respecto a lo que dijo en el informe el Presidente vale la pena reflexionar algunos puntos. Por ejemplo, dijo que en enero va a subir el salario mínimo hasta 20%, pero ¿de qué le sirve a un trabajador que su salario incremente 20% si algunos productos alimenticios subieron hasta 200% o más? Al respecto, los datos del Coneval son muy transparentes: Más de la mitad de los Estados de la República (19) reportaron un crecimiento de personas pobres en el rubro laboral. Además, no se ve que vaya a haber crecimiento económico que revierta esta tendencia, toda vez que, pese a las cuentas alegres del Presidente y sus colaboradores, el Fondo Monetario Internacional (FMI) prevé que México no crecerá más allá del 2.1% a mediano plazo.

Sobre la corrupción, que es su principal bandera del Presidente (y por la cual votaron a su favor miles de ciudadanos), dijo en su informe que es fundamental erradicarla, pero, en días pasados, varios medios de comunicación dieron cuenta de los cargos que ostentan algunos miembros de su familia y los amigos de ellos, eso es nepotismo y, por lo tanto, corrupción, además es abuso de poder, porque, se conoció que pusieron funcionarios sin experiencia en los cargos de más altos ingresos, con esto se abandona el propósito del bien común que todo político debe anteponer a sus intereses personales o de familia.

Por otra parte, el Presidente mencionó que en su gobierno “no había un Genaro García Luna contratado”, pero, no dijo que sí hubo un René Gavira, directivo de Segalmex, acusado de un fraude multimillonario a partir de contratos a empresas fantasmas; estamos hablando de la seguridad alimentaria durante la pandemia, eso es muy criminal porque hubo miles de familias que no tenían que comer. Hoy, el responsable de esa institución, de manera cínica, declaró que algunas empresas están regresando el dinero, sin embargo, si de verdad se combate la corrupción, eso no basta o ¿acaso alguien más se benefició con esos recursos y no quieren que se sepa?

Sobre lo que no habló en su informe el Presidente y, quizás, es la principal razón por las que los ciudadanos ya no confían tanto en él, son los temas de violencia homicida y de la salud. En el primer caso, tenemos que, hasta el mes de octubre, la creciente violencia ya cobró la vida de 22 mil 77 personas (por homicidio doloso) y 17 mil 102 personas desaparecidas (no se sabe cuántas de ellas ya nunca aparecerán y, por lo tanto, no se cuentan en las cifras de violencia homicida del Secretariado de Seguridad). Qué decir del tema de salud, no salimos de una crisis cuando ya estamos en otra, por ejemplo, las 18 muertes por meningitis aséptica de Durango.

En conclusión, la contramarcha fue un gran incentivo para el ánimo del Presidente, pero también una gran cortina de humo para no rendir verdaderas cuentas.

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