La UNAM sí puede
La tesis de Yasmín Esquivel era muy semejante a otra que se había presentado antes de que ella se titulara.
Casi finalizaba el año cuando estalló el escándalo por los señalamientos del presunto plagio de la tesis para lograr el título de licenciada en Derecho por parte de la ministra Yasmín Esquivel. Ella aspiraba a ser electa como presidenta de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) en los primeros días de enero. Para contrarrestar lo dicho por Guillermo Sheridan, la ministra usó la socorrida estrategia que muchas veces ha utilizado el presidente Andrés Manuel López Obrador y, ahora, la misma jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum: buscar argumentos para hacerse la víctima. De esta forma, acusó que, quienes la atacaban, lo hacían por razones misóginas, es decir, por ser mujer y querer ser titular del Poder Judicial.
Pero estos argumentos no fueron suficientes para esconder la realidad: Su tesis era muy semejante a otra que se había presentado antes de que ella se titulara. Ante la evidencia, nuevamente, la ministra maniobró a su favor y presentó un testimonio notarial que, supuestamente, demostraba que ella había sido la agraviada y que era su tesis la que había sido plagiada. Para estas fechas, la UNAM no había intervenido formalmente, la institución se encontraba en periodo vacacional.
Sin embargo, hoy, ya no hay duda, el Comité de Integridad Académica y Científica de la Facultad de Estudios Superiores Aragón de la UNAM (donde la ministra estudio la licenciatura), informó que son ciertos los señalamientos de plagio “entre las dos tesis”; la primera fue presentada en 1986 y, un año después, la segunda. En un escueto comunicado, dado a conocer el 11 de enero, este comité informó que había valorado los elementos “de construcción, desarrollo, estilo, contenido, temporalidad, congruencia y manejo de información de ambas tesis” a partir de lo cual dictaminó que la segunda tesis es copia sustancial de la primera. Remata el comunicado: “que se turnará a las instancias correspondientes para que se proceda conforme a la legislación universitaria”.
Frente al dictamen, la UNAM determinó que “la normatividad universitaria carece de los mecanismos para invalidar un título expedido por la universidad nacional, aun y cuando el plagio de una tesis esté documentado”, además, manifestó que turnaría el dictamen a la Secretaría de Educación Pública (SEP) “para los fines que haya lugar”.
Ante la determinación de las autoridades universitarias, las reacciones no se hicieron esperar, las opiniones de diferentes académicos se polarizaron, unos a favor y otros en contra. Algunos, por su experiencia al frente de diferentes órganos de dirección de la Facultad de Derecho, aducen que sí existen fundamentos legales para retirarle el título a la ministra y, otros, quizás influenciados por la amistad que presumen con la ministra, justifican la determinación del abogado general a partir de decir que la tesis no tiene ningún significado, que lo que vale es la réplica ante los sínodos. Esto es totalmente falso, lo cierto es que no hay réplica sin tesis; por otra parte, corre la versión de que no son sólo dos tesis, sino varias y que, además, no sólo coincide la titular de tesis, sino que los sínodos que formaron el jurado son los mismos. Si esto fuera cierto, no sólo se debe seguir investigando a la profesora Martha Rodríguez Ortiz y a la ministra Yasmín Esquivel, sino a todos los implicados en esta fraudulenta práctica que agravia a la institución educativa.
Puntos suspensivos: Menciono agravio, pero no sólo por razones morales y éticas, sino, incluso, por los señalamientos que acaba de hacer el Presidente en la conferencia matutina del día jueves, en donde se burló de que la UNAM turnó el caso a la SEP y dio a entender que el propio rector Enrique Graue, estuvo coludido con estas acciones, lo cual resulta falso y doloso, porque estamos hablando de personas que se titularon en la década de los años 80s.
