La tragedia de ser joven
Se insiste que no hay militarización de la política de Seguridad Pública.
Si las causas importan, ¿por qué los jóvenes se han convertido en el sector poblacional más vulnerable de México? En esta semana fue presentada la estrategia de seguridad pública y ciudadana que implementará la presidenta Claudia Sheinbaum durante su sexenio, y llamó la atención la retórica con la que se presentaron algunos puntos.
En primer lugar, la insistencia de repetir que la militarización de la Guardia Nacional no es militarización de la política de Seguridad Pública. Si no fuera así, la fuerza operativa estuviera bajo el mando del secretario de Seguridad Pública, y no bajo el mando de las Fuerzas Armadas, así que, no hay duda en dónde está concentrado todo el poder la violencia institucionalizada.
En segundo lugar, insistir en la idea de que la estrategia presentada tiene su base en la doctrina lopezobradorista, sobre atender primero las causas a partir de programas dirigidos a las y los jóvenes(totalmente clientelares) para que tengan acceso a una mejor calidad de vida y alejarlos de la delincuencia y el reclutamiento de grupos delictivos. ¿Qué necesidad de mantener la línea de discurso demagógico del populismo?
Nada más falso que relacionar la pobreza y la falta de oportunidades con la participación de las y los jóvenes en grupos criminales. No hay pruebas de esta relación determinista. Por el contrario, sí hay relación entre la migración de miles de jóvenes de los Estados con mayor pobreza o más violentos hacia Estados Unidos, por ejemplo, Guerrero, Michoacán, Zacatecas, Oaxaca, Puebla, Chihuahua, etcétera. De ahí las benditas remesas.
También hay datos duros que prueban que, a pesar de los programas emblemáticos Sembrando vida y Construyendo el futuro, durante el sexenio lopezobradorista, las y los jóvenes de 15 a 29 años se convirtieron en la población de mayor vulnerabilidad en México. Por ejemplo, respecto a la situación laboral, con base en la Encuesta Nacional de Ocupación del Inegi, los jóvenes de 20 a 24 y de 15 a 19 años son los que mayormente han perdido su empleo (60% hombres y 40% mujeres); también son los que menos salario obtienen (47% recibe máximo un salario mínimo: 7 mil 400 pesos al mes). Por si fuera poco, son lo que, mayoritariamente, tienen trabajos sin acceso a los servicios de salud (48%), sin aguinaldo ni vacaciones (60%) (datos de la página de la OIT).
Otro ejemplo de su vulnerabilidad son los datos de violencia homicida y desapariciones forzadas. En el primer caso, con datos del Inegi, tenemos que, de los 31 mil 062 homicidios dolosos de 2023, 5 mil 904 fueron de jóvenes de entre 15 a 24 años (5 mil 126 hombres y 522 mujeres), es decir, una sexta parte del total, pero el drama no acaba ahí, porque si sumamos los homicidios de jóvenes de entre 24 a 29 años (4 mil 694), el total se eleva a 9 mil 820 jóvenes. Respecto a las desapariciones forzadas, con datos de la Red Lupa, el mayor crecimiento de víctimas entre 2023 y 2024 fue entre los rangos de edad de 20 a 29 años: de 28 mil 970 a 30 mil 827 víctimas.
Por último, el 10 de septiembre, el Inegi dio a conocer otros datos demoledores: la tasa de suicidios en el 2023. Claramente se puede observar en las gráficas que, de los 8 mil 837 suicidios (81.1% hombres y 18.9% mujeres), el mayor número de víctimas se encuentran entre los rangos de edad de 15 a 29 años, pero la sorpresa es que, en ese rango de edad, las que más se suicidan son las mujeres. En primer lugar, las del rango de 15 a 19 años; en segundo lugar, las del rango de 25 a 29; y, en tercer lugar, las del rango de 20 a 24 años. Si sumamos otro alarmante dato respecto a que, en algunos estados de la República también están desapareciendo más las niñas y mujeres, vale preguntarse ¿la política contra la violencia hacia las mujeres también falló?
Ante las evidencias sobre la tragedia que viven nuestros jóvenes ¿cuál es la política pública del actual gobierno? ¿el clientelismo? ¿De verdad la presidenta Claudia Sheinbaum quiere repetir los errores del pasado?
