La mujer en la ciencia
La sociedad no estimula a las mujeres a estudiar ciencias, lo que es un obstáculo para entender que las mujeres pueden ser muy competentes en éstas.
Pocas mujeres han sorprendido a la comunidad mundial por su brillante desempeño en el ámbito de las ciencias (sólo 17 contra 572 hombres han sido reconocidas con el Premio Nobel de Física, Química o Medicina), pero no ha sido fácil, algunas de ellas lo han logrado después de perseverar ante la resistencia de la comunidad en donde siguen prevaleciendo los hombres; recordemos, por ejemplo, la vida de Marie Curie, premio Nobel de Física en 1903 y de Química en 1911.
La razón por la que hay tan pocas mujeres que han podido sobresalir en las ciencias, es la misma por la que pocas lo han logrado en la actividad política (hasta el año pasado, sólo 22 mujeres eran jefas de Estado): la desigualdad de género.
En el ámbito educativo, una de las vertientes de la perspectiva posicional dominante en sociedades con una cultura patriarcal, es aquella que presupone que las mujeres tienen menos capacidad para desarrollarse profesionalmente en habilidades vinculadas con la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas (STEM, por sus siglas en inglés). El resultado de esta forma de pensar se refleja en los datos que acaba de presentar la Unesco en el contexto del Día internacional de la mujer en la ciencia, el 11 de febrero. En el informe Descifrar el código: La Educación de las niñas y las mujeres en STEM se identifican las áreas profesionales en las que las mujeres tienen una presencia preponderante: educación (71%) y salud (68%). Es decir, en las de cuidado. En contraste, sólo alrededor de 30% elige disciplinas STEM, pero es muy baja en tecnología, información y comunicaciones (3%), ciencias naturales, matemáticas y estadísticas (5%). Cabe mencionar que, a nivel mundial, existen dos países en los que las mujeres han logrado superar el porcentaje de hombres en los estudios de matemáticas avanzadas: Eslovenia (60%) y Portugal (51%), así mismo, se distinguen Francia, Italia y la Federación Rusa por el alto porcentaje de mujeres que estudian física avanzada: 47%, 46% y 42%, respectivamente.
Lamentablemente, en México, no sólo se confirma la tendencia mundial de bajo porcentaje de mujeres que estudian disciplinas STEM: Sólo 33 de cada 100, sino que, en la UNAM, durante el ciclo escolar 2021-2022, sólo 19% de los estudiantes de nuevo ingreso eligieron carreras de ciencias físico-matemáticas e ingenierías (citado en la página de serendipia.digital); es decir, el universo de estudiantes hombres y mujeres, es muy bajo. Al respecto, el Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco) realizó un estudió muy completo y analizó la matrícula de hombres y mujeres en carreras STEM entre 2012 y 2022 en todo el país y concluyó (entre otros muchos hallazgos) que, en todos los estados, las mujeres tendrían que aumentar en al menos 71% para alcanzar un nivel similar al de los hombres en carreras STEM.
Lamentablemente la discriminación hacia las mujeres produce un círculo vicioso que prevalece con mayor crudeza en aquellas sociedades que no logran romper con esa visión limitada y que fortalece los patrones de la desigualdad de género, considerando que las carreras STEM son fundamentales para el desarrollo, las mujeres tienen que estar vinculadas, de lo contrario crecerá la brecha de desigualdad de forma exponencial, para mayor claridad, cito el ejemplo que Amartya Sen hizo cuando explico su tesis de la objetividad posicional, palabras más, palabras menos, él reflexionó sobre la escasez de científicas en una sociedad que no estimula a las mujeres a estudiar ciencias, entonces, ello puede representar un obstáculo para entender que las mujeres pueden ser muy competentes en las ciencias, en contraste, queda demostrado que las mujeres tienen habilidad de desempeñarse igual que los hombres en aquellas sociedades en donde tienen más oportunidades (La idea de justicia; 2010). Es decir, si las mujeres son motivadas a estudiar ciencias, habrá más científicas y, por lo tanto, se genera un círculo virtuoso, porque más mujeres van a motivarse a estudiar ciencias y lograrán el éxito.
En México ¿lo estamos haciendo?
