Mal humor sin vacaciones
Desde hace muchos meses, de forma particular, en las redes sociales se percibe un creciente “mal humor ciudadano”. Los motivos para que ello suceda son de diverso origen. Los más enfáticos, sin lugar a dudas, se derivan del malestar que provoca la difusión de actos de corrupción de los gobernantes en algunas entidades como Veracruz y Chihuahua. El segundo factor que, en mi opinión, acrecentó nuestro mal humor, fue que Trump ganara las elecciones para Presidente de Estados Unidos de América y que, desde la campaña, nos haya amenazado y humillado de diferentes formas como país. Pero, aún sin digerir esa terrible realidad, nos llega una amenaza interna mucho peor:
subirá el precio de las gasolinas a partir de enero, de 14 a 20 por ciento
(ya venía subiendo de forma gradual).
Alguien del gobierno federal pensó que, si lo anunciaban en diciembre, pasaría casi desapercibido porque la mayoría de los mexicanos andaba de vacaciones o, simplemente, estaban contagiados con las fiestas de fin de año, sin embargo, no fue, ni será así. En las últimas 48 horas hay una inusual actividad en las redes. Desde denuncias de corrupción en Pemex hasta convocatorias para sabotear la compra de gasolina en los primeros días de enero. Lamentablemente, “el gasolinazo” nos ha puesto de más mal humor pero, además, se viene a sumar un hecho que ha marcado este año: La crisis de representación política y la falta de credibilidad en la eficiencia del régimen democrático.
Si bien es cierto, como lo he escrito en este espacio, la crisis de representación política del Presidente y los partidos no es privativa de México sino de toda la región y, el desencanto con la democracia ha empezado a encender focos rojos en todo el planeta, también es cierto que, en nuestro caso, las condiciones políticas en el futuro inmediato se pueden predecir a partir de las consecuencias del alza de la gasolina. Subir la gasolina significa que subirá el precio de todo (desde la canasta básica hasta las colegiaturas escolares) y que, quienes mayormente saldrán afectados serán los ciudadanos más pobres. Sin embargo, hay que poner atención en lo siguiente: Quizá las personas más pobres no usan las redes sociales tanto como lo hacen las de clase media que tienen un auto pero la experiencia nos indica que cuando ellos se sienten altamente afectados, se mueven y se manifiestan de diferentes formas (tanto en la calle como en las urnas). Así pasó en 1988 y así puede suceder en 2018. Pero también así pasó en la última elección de junio en algunas entidades en donde el partido que gobernaba perdió frente a la oposición.
No se necesita ser especialista para saber que el costo político mayor de esta desafortunada noticia, será para el presidente Enrique Peña Nieto porque se comprometió a que no pasaría lo que está pasando (aunque sea consecuencia del alza internacional en los precios del petróleo y la depreciación del peso frente al dólar). No obstante, los efectos inmediatos de forma objetiva se podrán medir mejor en los resultados electorales del Estado de México, en donde, seguramente, ganará quien logre capitalizar el descontento. Otros afectados serán los partidos políticos (PRI, PAN, PRD y Verde Ecologista, principalmente) y los diputados toda vez que, por parte de Morena y otros actores, se señala a la Reforma Energética, derivada del Pacto por México, del incremento del precio (lo cual es falso).
Así hemos llegado al final de 2016, sin ver en nuestros bolsillos los beneficios de las “Reformas Estructurales” y con la amarga certeza de que el 2017 será un año con un inicio muy difícil; sin embargo, como en otros tiempos, soy de las personas que consideran que no hay fatalismos, que como país hemos avanzado a grandes pasos en la construcción de una democracia formal que ha creado las herramientas básicas para cambiar la historia de una forma pacífica, es decir, la democracia ha significado pluralismo, alternancia y libertad ciudadana.
