¿Y después del Insabi qué?

Los equipos de trabajo del IMSSBienestar y del Instituto de Salud para el Bienestar están ya preparándose para la transferencia de todos los recursos financieros y humanos de este organismo. Para eso, se han dividido en varias mesas de trabajo en las que abordarán todo ...

Los equipos de trabajo del IMSS-Bienestar y del Instituto de Salud para el Bienestar están ya preparándose para la transferencia de todos los recursos financieros y humanos de este organismo.

Para eso, se han dividido en varias mesas de trabajo en las que abordarán todo lo referente a recursos materiales, bienes inmuebles; así como los derechos y obligaciones del instituto.

Sólo están esperando a que se publique en el Diario Oficial de la Federación la eliminación del Insabi para que, inmediatamente, tome el control el OPD IMSS-Bienestar, que dirige Gisela Juliana Lara Saldaña, cuyo presidente de la Junta de Gobierno es Zoé Robledo, director general del IMSS.

De acuerdo a funcionarios cercanos al tema, la idea es que, en el momento en que desaparezca el Insabi, haya la confianza, sobre todo para los proveedores, de que no pararán los procesos en adquisiciones de equipos y contratos de personal.

A los secretarios de Salud estatales también les han informado desde el IMSS-Bienestar que se dará continuidad a los trabajos que realizaba el Insabi.  Sobre los trabajadores del Insabi, la mayoría serán transferidos a áreas donde se requiere reforzar las operaciones del IMSS-Bienestar y de la Ssa. De igual forma, el Insabi tendrá que entregar, mediante un cambio de contrato al IMSS-Bienestar, la bolsa de dinero que administraba del extinto Seguro Popular para las enfermedades de alto costo, que era el Fondo de Gastos Catastróficos y que ahora se llama Fondo de Salud para el Bienestar. Los pendientes que deja este instituto son muchos, entre ellos, la regularización de 120 mil trabajadores de salud que laboran desde hace muchos años en el sector, pero que no tienen base laboral. La contratación de médicos y principalmente médicos especialistas para zonas rurales e indígenas.

En la práctica, el Insabi, que encabeza Juan Antonio Ferrer, había cedido sus funciones desde hace más de un año al IMSS-Bienestar, al no poder alcanzar la meta de otorgar atención y medicamentos gratuitos a la población sin seguridad social. Por eso, para el Presidente ya no tenía caso estar sosteniendo ese instituto. No cabe duda que el jaque mate al Insabi se lo dio Zoé Robledo, a quien el Presidente le dio el encargo más importante de su administración en materia de salud: dar atención médica y gratuita para todos los mexicanos.

ABATELENGUAS

El proceso de elección para la dirección general del Instituto Nacional de Medicina Genómica, periodo 2023-2028, fue suspendido hasta nuevo aviso debido a las protestas que trabajadores de esta misma institución realizaron, ya que no están de acuerdo en que participe Félix Recillas-Targa, exdirector de Fisiología Celular de la UNAM, candidato “favorito” de las autoridades de Salud, quien ha sido señalado por un desfalco millonario y por encubrir actos de acoso sexual. Ya veremos cómo termina este proceso para elegir al nuevo director del Inmegen de la Ssa.

BAJO EL MICROSCOPIO

Sexenios van y vienen y el problema de la distribución de medicinas e insumos del sector público de salud, sobre todo en las regiones más alejadas del país, no está solucionado y, por las últimas notas informativas publicadas en los medios, no se resolverá en este sexenio debido a falta de recursos. Laboratorios de Biológicos y Reactivos de México (Birmex) no pudo convertirse en la distribuidora de medicamentos del Estado mexicano. El proyecto de tener cuatro grandes centros de distribución sólo quedó en eso. Es más, esta paraestatal a cargo del general en retiro Jens Pedro Lohmann, al no contar con infraestructura, subcontrata empresas para que distribuyan las medicinas sólo en la Ciudad de México; por eso ni al IMSS le funcionó Birmex. Al inicio de esta administración, el Presidente había prometido crear una distribuidora nacional y llevar las medicinas a todo el país. “Si puede llegar la Coca-Cola y las Sabritas a las zonas alejadas del país, ¿por qué no los medicamentos?”, planteaba. La idea de tener una distribuidora a nivel nacional no era mala, lo malo fue que no planearon ni apoyaron con recursos este proyecto que, al final, volvió a manos del sector privado. Y, mientras esto ocurrió, se quedaron sin medicinas muchos hospitales del país.

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