Salud sufre su lenta mudanza a Acapulco
Hay promesas presidenciales de campaña difíciles de cumplir, que avanzan a cuentagotas, como esperando que alguien les meta reversa. Algo así pasa con la descentralización de la Secretaría de Salud, que ya cuenta con edificio y oficinas en Acapulco, Guerrero, pero a ...
Hay promesas presidenciales de campaña difíciles de cumplir, que avanzan a cuentagotas, como esperando que alguien les meta reversa. Algo así pasa con la descentralización de la Secretaría de Salud, que ya cuenta con edificio y oficinas en Acapulco, Guerrero, pero a donde el personal va llegando poco a poco.
Nadie se quiere ir. Es el mismo sueldo, pero sin casa propia ni prestaciones adicionales. Y, aun así, a nueve meses del movimiento, en la Secretaría de Salud esperan que a finales de año ya estén laborando en el puerto alrededor de mil trabajadores que fueron movidos desde la Ciudad de México, en su mayoría de confianza.
Ayer, durante la conferencia de prensa en Palacio Nacional, el secretario de Salud, Jorge Alcocer, explicó que la mudanza se realiza por etapas y con respeto a las condiciones laborales. Y de jerarquías, habría que agregar, porque, por ejemplo, el subsecretario Hugo López-Gatell sigue despachando desde la Ciudad de México, aunque ya tiene oficinas en Acapulco.
La cantidad de trabajadores desplazados en realidad suena nada más como para taparle el ojo al macho, dirían las abuelitas, porque en la Secretaría de Salud laboran más de 47 mil trabajadores, de los cuales cinco mil 559 laboraban en la sede de la calle de Lieja, en el edificio emblemático de la secretaría, que ahora se dejó sólo para eventos.
La realidad es que el personal que ha sido desplazado a Acapulco lo ha hecho porque no les queda de otra. O se iban o perdían el trabajo. Y, pues, se han ido al puerto a trabajar con las consecuencias que esto implica, como dividir a sus familias, pagar renta y duplicar gastos, porque la normatividad no permite darles apoyo para vivienda o transporte.
Aunque desde la secretaría aclaran que estos trabajadores tienen a disposición traslados con apoyo de vehículos de la misma secretaría y los apoyan con gestiones para descuentos en hoteles y hospedajes.
Lo cierto es que muchos optaron por ponerse de acuerdo entre varios para rentar una vivienda y pagar entre todos para que les resulte más barato y pues, avión, les resulta muy caro, por lo que muchos vienen a la Ciudad de México en camiones turísticos.
El secretario de Salud, Jorge Alcocer, ha preferido rentar en Acapulco, al igual que su equipo cercano; así como el director general del Insabi y trabajadores de esta institución, quienes ya radican en Acapulco.
En el caso de los sindicalizados, son pocos, se pueden contar con los dedos de las manos los que han decidido irse a laborar al edificio de Acapulco, que, por cierto, continúan remodelando y equipando.
Como sea, lo que puede decirse es que la dependencia que dirige Jorge Alcocer es la única que acató las instrucciones presidenciales de descentralizar sus operaciones. Aunque sea de manera parcial. Ya veremos si es una medida temporal o algo que vaya más allá de este sexenio. Todo parece indicar que después del 2024 comenzará el retorno.
ABATELENGUAS
Hace una semana comentaba en esta columna sobre la poca visibilidad de la Comisión Nacional de Arbitraje Médico (Conamed), pero no de este sexenio, sino de varios años atrás. Sería bueno que en esta administración le dieran el peso que debería tener este organismo, que es vital, pues es el árbitro entre los médicos y los pacientes para resolver conflictos y no sólo en el sector público, sino especialmente con el privado.
Desde el jueves pasado, el doctor Onofre Muñoz dejó el cargo y el secretario de Salud, Jorge Alcocer, nombró en su lugar a Juan Antonio Orozco Montoya, quien se quedó como encargado del despacho y se desempeñaba como subdirector jurídico.
BAJO EL MICROSCOPIO
La quinta ola de casos covid-19 que se presenta en México continúa ascendiendo lentamente. De acuerdo a los reportes de la Secretaría de Salud, se tiene un promedio de cinco fallecimientos por día. En su mayoría son personas que no se vacunaron o que tienen enfermedades asociadas. A pesar de que esta quinta ola de casos por covid-19 no está impactando los servicios de salud, lo que no se debe olvidar es que el covid-19 no debe ser tratado como un catarro común, pues es altamente contagioso. Y lo más importante, no olvidar que para descartar esta enfermedad están las pruebas rápidas para detectarlo y aislarse, así como el uso de cubrebocas y evitar conglomeraciones, cosa que hoy no se respeta. Tal parece que las mismas autoridades levantaron la pandemia con conciertos, festivales y eventos políticos donde se ve a los funcionarios del gobierno sin cubrebocas. Ahí están los casos de Claudia Sheinbaum, jefa del Gobierno capitalino; Zoé Robledo, director general del IMSS; Marcelo Ebrard, canciller, y Mauricio Kuri, gobernador de Querétaro. Por mencionar algunos.
