El gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador ayer dio prácticamente por terminada la epidemia por covid-19 en nuestro país, ya que argumentó que México cumple con los criterios de la Organización Mundial de la Salud para considerar cerrar el ciclo epidémico y transitar al estado endémico del virus SARS-CoV-2.
Tal y como ha ocurrido con otras epidemias como la de la influenza AH1N1, que pegó en México en 2009 y que terminó sumándose como una enfermedad respiratoria más, y que se presenta de manera más recurrente en el invierno; se espera que ocurra lo mismo con el covid-19.
Pero, ojo, la OMS si bien ha dado cuatro criterios para establecer un posible fin de la epidemia y éstos son alta capacidad de respuesta sobre la ocupación hospitalaria, alta cobertura de vacunación, muy pocos fallecidos y pocos casos positivos, los cuales ayer explicó el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, nuestro país ya los cumple desde hace varias semanas; este organismo internacional aún no ha formalizado estos criterios y menos decretado el término de la pandemia e incluso ha pedido a los gobiernos manejar esto con cautela.
Para el también vocero de esta pandemia, México está listo para cerrar el ciclo epidémico del virus, porque el país está en una fase de mínima transmisión, luego de cuatro olas epidémicas.
La mortalidad –explicó– se redujo 10 veces y se mantiene en cifras mínimas, cuatro muertes por día en promedio; la demanda hospitalaria es de sólo 3 por ciento en camas generales y la cobertura de vacunación es de 90 por ciento entre la población adulta del país.
Por dos años, la mayoría de las actividades en México y en el mundo se detuvieron por este virus llamado SARS-CoV-2, que en nuestro país su saldo fue de 324 mil 134 muertes, sin contar el subregistro de muertes registradas por el Inegi; así como los cinco millones 753 mil 925 casos de personas que se contagiaron de esta enfermedad.
En algo tienen razón las autoridades sanitarias, tenemos que aprender a vivir con este virus, así como pasó con el de la influenza y el arma más importante es la vacunación.
El subsecretario de Salud decía ayer en la conferencia matutina: “En esta epidemia, que no se había presentado en 100 años, nadie sale victorioso, nadie sale satisfecho”. Para él, se hicieron todas las acciones para frenar la curva de crecimiento de covid-19 y atender a los enfermos. Para muchas familias que perdieron a sus familiares, las acciones del gobierno fueron tardías e insuficientes.
Por fin, ya estamos viendo la luz al final del túnel. Hay lecciones aprendidas. Dos años de confinamiento por covid-19 demostraron que lo más importante es la salud, sin ella, no hay economía, no hay crecimiento, no hay proyectos de vida.
ABATELENGUAS
Después de dos años de no tener titular, por fin, la Comisión Nacional de Bioética de la Secretaría de Salud ya cuenta desde febrero con un presidente, el doctor Patricio Javier Santillán. El fue director médico del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias y cuenta con dos especialidades.
Ahora sólo falta que este nombramiento vaya acompañado de los recursos y el apoyo para poder trabajar, pues hay temas cruciales de bioética que requieren ser debatidos. Uno de ellos son los dilemas al final de la vida, los cuales cobraron mayor relevancia en el contexto de la pandemia por covid-19.
BAJO EL MICROSCOPIO
Bien merecidos los premios que entregó la Asociación Mexicana de Industrias de Investigación Farmacéutica (AMIIF) a destacados médicos por su trayectoria profesional como David Kershenobich, director del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán; a Manuel Ruiz de Chávez, consejero de la Cruz Roja Mexicana y académico de la UNAM; a María Elena Medina Mora, directora de la Facultad de Psicología de la UNAM, y al reumatólogo Antonio Fragua, durante la inauguración de la Semana de la Innovación: la transformación del sector salud: aportaciones de la industria farmacéutica.
